Para muchos, la civilización maya sigue siendo un misterio, aunque gracias a los hallazgos arqueológicos recientes, se han podido desentrañar muchas de las incógnitas que quedaron en el aire debido a la destrucción y el abandono de gran cantidad de vestigios durante la invasión de los descubridores españoles. Esta enigmática civilización mesoamericana, de las más importantes del mundo, se extendió por México —donde está muy presente—, Honduras, El Salvador y Guatemala. Las primeras aldeas mayas se establecieron aproximadamente en el 2.000 antes de Cristo, y las grandes ciudades alcanzaron un notable desarrollo monumental e importancia a partir del 500 antes de Cristo, extendiéndose en el tiempo hasta el siglo XVI. Chichén Itzá, por ejemplo, es uno de los lugares arqueológicos mayas más visitados del mundo. Localizado en la península de Yucatán, en México, es uno de los centros políticos más importantes de esta civilización. En el caso de Tikal, el yacimiento maya más importante de Guatemala, los primeros pobladores se establecieron alrededor del 600 antes de Cristo. Gracias a estos lugares preservados en el tiempo, podemos conocer aspectos clave de la civilización maya, como la importancia del comercio, la política y el deporte. Sin ir más lejos, en Chichén Itzá se puede apreciar cómo eran los espacios dedicados a los juegos de pelota. Una de las facetas que más llama la atención es la de los sacrificios y ritos sagrados que realizaban, pero la cultura maya no solo es llamativa por ello, su escritura era muy avanzada, así como el uso de las matemáticas. La astronomía fue uno de los grandes logros de la civilización maya: sus conocimientos les permitieron predecir eclipses y organizar la vida en torno a los ciclos de los astros, de ahí que el calendario maya siga siendo una referencia. Un viaje para conocer la cultura maya con EL PAÍS Viajes¿Te gustaría profundizar más sobre la cultura maya? ¿Viajar a todos los monumentos históricos con guías y expertos? EL PAÍS Viajes ha creado un itinerario a medida que transcurre por dos países donde el legado maya sigue muy presente. Guatemala y El Salvador. El corazón del mundo maya, tendrá lugar del 28 de octubre al 10 de noviembre y contará con la experiencia de Percy Stormont, antropólogo con más de 30 años de trayectoria en Guatemala y, en especial, en el mundo maya. A lo largo de su carrera ha acompañado a figuras como Mario Vargas Llosa y trabajado en producciones televisivas en coordinación con el Instituto Guatemalteco de Turismo (INGUAT). Está especializado en cultura maya a través de cursos de la UNAM sobre escritura jeroglífica, cosmovisión y estructuras sociales. A ello se suma su trayectoria como oficial del ejército de Guatemala. Que él sea el anfitrión de este viaje —donde también habrá guías locales y otros expertos en la cultura maya— enriquece notablemente la experiencia. “Viajar no es solo conocer lugares, es comprender las historias que les dan vida”, subraya Percy. El itinerario por GuatemalaEl viaje se inicia en el país de Guatemala y su capital, la ciudad de Guatemala, desde donde se pondrá rumbo al altiplano occidental para visitar Iximché, uno de los sitios arqueológicos más relevantes del período posclásico maya. La antigua capital del reino kaqchikel permitirá a los viajeros comprender un momento crucial de la historia mesoamericana: el complejo tránsito entre el mundo prehispánico y la llegada de los conquistadores españoles en el siglo XVI. La visita, por lo tanto, pretende no solo conocer los acontecimientos históricos, sino también aspectos esenciales del pensamiento maya, como la concepción cíclica del tiempo y la profunda relación entre la vida cotidiana, la naturaleza y los calendarios rituales que han marcado el devenir de estas comunidades a lo largo de los siglos.Acompañados por Paula, guía espiritual o Ajq’ij, esta experiencia abre la puerta a la cosmovisión maya a través del calendario sagrado Cholq’ij. La ceremonia del fuego invita a descubrir una forma de entender el mundo basada en el equilibrio, la memoria ancestral y la conexión profunda entre el ser humano y el universo. Posteriormente, el itinerario se desvía a uno de los lugares más turísticos del país: el lago de Atitlán, considerado por muchos como uno de los lagos más bellos del mundo. Aquí habrá muchas actividades planeadas, no es una mera visita. El objetivo es entender cómo es la vida cotidiana de las comunidades que habitan el lago desde hace siglos. Para ello se ha organizado una navegación hasta San Juan La Laguna, un pueblo que en los últimos años se ha convertido en referente del textil indígena contemporáneo. Aquí, las cooperativas de mujeres han sabido transformar una labor ancestral en una poderosa herramienta de identidad y autonomía. Este pueblo también es un pueblo de artistas con murales llenos de color y galerías de arte. Por supuesto, es también un pueblo cafetero. Los días cuatro y cinco del viaje están destinados a conocer Santiago de Atitlán, una de las comunidades donde las tradiciones religiosas se han mantenido vivas de manera más intensa, y Chichicastenango, uno de los pueblos más emblemáticos del altiplano guatemalteco y escenario de uno de los mercados indígenas más importantes de América Latina. La visita coincide, además, con el Día de Todos los Santos, una celebración profunda y significativa en el calendario ritual maya.Aquí se producirá también un encuentro verdaderamente especial con la antropóloga María Jacinta Xón, quien ofrecerá una charla sobre las tradiciones del Día de Todos los Santos y su significado dentro de la sociedad maya k’iche’. Su proyecto Tux es una iniciativa dedicada a la recuperación del conocimiento ancestral a través de la gastronomía. El viaje se detendrá en la Antigua Guatemala, una de las ciudades más fascinantes y mejor conservadas del período colonial en América Latina, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Antigua fue durante más de dos siglos el centro político, administrativo y religioso de Centroamérica. Aún hoy conserva ese aire señorial que se respira en sus calles empedradas, plazas y antiguos claustros.Antes de llegar a El Salvador, la ciudad de Guatemala espera. En el Museo Nacional de Arqueología y Etnología, los viajeros que se unan a este fascinante viaje serán recibidos por Camilo Luín y Miguel Pimenta, dos reconocidos arqueólogos que los acompañarán en un recorrido por el museo. Nada más y nada menos que 3.000 años de historia maya les esperan. Petén, una vasta región cubierta de selva tropical que guarda algunos de los vestigios arqueológicos más impresionantes de Mesoamérica, será el siguiente lugar a visitar. Sin duda, marca un cambio de escenario y de atmósfera porque este lugar nada tiene que ver con el entorno urbano de Guatemala. El objetivo es claro: calentar motores para la visita a Tikal, el gran enclave maya, donde los viajeros realizarán una visita muy completa.El itinerario por El SalvadorLa primera parada en el país, que será el octavo día del viaje, nos conduce a descubrir el yacimiento arqueológico de Tazumal, en la localidad de Chalchuapa, corazón de una amplia zona arqueológica que alberga una decena de asentamientos prehispánicos. Considerado uno de los complejos más antiguos de El Salvador, su estudio ha permitido desentrañar las distintas capas culturales que han dado forma a esta región a lo largo de los siglos.Durante la visita se pueden observar las principales estructuras piramidales y el juego de pelota, testimonios de una ocupación prolongada que refleja no solo la presencia maya, sino también influencias de otras grandes tradiciones mesoamericanas. Cinquera, un pequeño pueblo enclavado entre colinas boscosas de El Salvador, será la segunda parada del itinerario. Objeto de intensos combates durante el conflicto armado salvadoreño, la violencia obligó a su población a abandonar el pueblo y refugiarse en el bosque cercano. Tras regresar nuevamente a sus casas, años después, sus habitantes tomaron la decisión de preservar ese bosque que les había salvado la vida. Hoy, ese entorno es una reserva natural comunitaria, dedicada al ecoturismo y a la educación ambiental. Se puede conocer mucho más en su Museo de la Memoria.Antes de llegar al valle de Zapotitlán, a unos kilómetros de San Salvador, se parará en Suchitoto, un pueblo colonial bellamente conservado. En este valle se encuentra uno de los sitios arqueológicos más singulares de toda Mesoamérica: Joya de Cerén, un sitio que muestra no tanto templos ni pirámides sino la vida cotidiana maya durante el período clásico tardío. Como sucediera en Pompeya, aquí alrededor del año 650, la erupción del volcán Loma Caldera sepultó repentinamente el asentamiento bajo capas de ceniza. Sus habitantes lograron huir, pero dejaron atrás casas, utensilios, alimentos y herramientas que quedaron preservados casi intactos. Las últimas horas de este itinerario tan completo estarán destinadas a la ciudad de San Salvador, donde se verán lugares de suma importancia como el Museo Nacional de Antropología, la Plaza Salvador del Mundo, el Palacio de Gobierno, la Catedral Metropolitana y la Biblioteca Nacional, símbolos de una ciudad que se ha reconstruido a sí misma en numerosas ocasiones.*Si quieres más información sobre todos los destinos, consulta nuestra web de EL PAÍS VIAJES.Puedes seguir a EL PAÍS VIAJES en Facebook e Instagram, o suscribirte aquí a la newsletter de EL PAÍS Viajes.