Este 25 de junio, el santoral católico rinde homenaje a una de las figuras más preclaras de la Iglesia del siglo V, San Máximo de Turín. Como primer obispo documentado de dicha diócesis italiana, su liderazgo espiritual y político resultó fundamental para guiar a su comunidad durante las devastadoras invasiones de los pueblos bárbaros en el norte de Italia. El legado doctrinal y la valentía pastoral de San Máximo de Turín Nacido probablemente en Vercelli, se formó bajo el amparo espiritual de grandes pensadores cristianos de la época. Su ascenso a la sede episcopal de Turín coincidió con un período de profunda inestabilidad social, donde demostró ser un auténtico pastor de almas, uniendo la rigurosidad teológica con una inmensa compasión hacia los más vulnerables del rebaño. Sus homilías, conservadas con gran celo por la tradición patrística universal, constituyen un valioso testimonio de la liturgia paleocristiana. A través de sus sermones, el santo combatía con firmeza las prácticas paganas residuales, instruyendo al pueblo en la recta doctrina y promoviendo la caridad evangélica como respuesta directa ante la crueldad de la guerra.

Esto no les gusta a los autoritarios

El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.