Este 2 de julio, el santoral católico rinde homenaje a una de las figuras más preclaras y determinantes de la Europa medieval, San Otón de Bamberg. Reconocido históricamente como el gran "Apóstol de Pomerania", este virtuoso obispo alemán dedicó su vida a consolidar la paz política y a llevar la luz del Evangelio a los territorios más difíciles del norte continental. El legado evangelizador y las misiones de San Otón de Bamberg Nacido en Suabia en 1060, destacó pronto por su agudeza diplomática y su rectitud espiritual. Su brillante labor en la corte imperial lo llevó a ser nombrado Obispo de Bamberg por el emperador Enrique IV. En su diócesis, promovió una profunda reforma clerical, fundando numerosos monasterios y destacando como un auténtico e incansable pastor de almas. Su misión más célebre comenzó cuando aceptó el desafío de evangelizar la región báltica de Pomerania. Con extrema mansedumbre y prescindiendo de ejércitos, Otón desplegó el milagro de la palabra, logrando la conversión voluntaria de miles de paganos. Su respeto por las tradiciones locales facilitó un bautismo masivo que transformó pacíficamente las estructuras sociales de la zona.

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