Que una persona tenga ganas de tener sexo y la otra no es una situación habitual en muchas parejas. Aunque puede generar frustración, dudas o conflictos, no implica una crisis ni falta de amor.Este desencuentro se llama asincronía sexual y ocurre cuando ambas personas están en distinta sintonía. De hecho, las diferencias en el deseo sexual son uno de los temas más frecuentes en el consultorio.Pero según la psicóloga y sexóloga Mariana Kersz, el foco no debería estar en determinar quién tiene “demasiadas” o “pocas” ganas, sino en entender qué hay detrás de esa asincronía y cómo impacta en el vínculo.“La diferencia de deseo no es un problema en sí, sino que muchas veces es el emergente de otros conflictos que tienen que ver con problemas de comunicación, crianza, inseguridades, infidelidades, maternidad, menopausia o distintos momentos del ciclo vital”, explica a Clarín la especialista (@lic.marianakersz).Asincronía sexual: los errores más comunesCuando una persona tiene más deseo que la otra, suelen aparecer conductas que empeoran el problema. Para Kersz, una de ellas es la insistencia.“La persona que siente más deseo sigue hablando en el mismo idioma que hablaba la pareja y sigue insistiendo con los mismos recursos y la misma técnica. Lo que no registra es que quizás la pareja necesita otro abordaje, otro tipo de cortejo”, sostiene.Otro error frecuente, según la sexóloga, es aceptar mantener relaciones sexuales para evitar conflictos, discusiones o malos momentos. “Ahí el sexo no funciona como un espacio de placer, se convierte en una herramienta de regulación emocional”.Esta dinámica puede reforzar un círculo difícil de romper: una persona insiste porque alguna vez consiguió lo que buscaba y la otra accede para evitar tensiones, aunque no tenga deseo real.A su vez, advierte sobre ciertos mitos que suelen instalarse alrededor de estas situaciones: “Aparecen ideas como ‘si me quisieras, tendrías ganas todo el tiempo’ o ‘si no tenés ganas es porque estás con otra persona’. Muchas veces no tiene que ver ni con otra persona ni con el amor”.Cómo hablar del tema sin generar culpaPara abordar la falta de sincronía sexual, la comunicación resulta fundamental. Sin embargo, la forma en que se plantea el tema puede marcar la diferencia entre acercar posiciones o profundizar el conflicto.Kersz recomienda evitar las acusaciones y priorizar las emociones propias: “No hay que decir ‘vos nunca tenés ganas’ o ‘vos nunca querés’, sino describir lo que me pasa, lo que siento. ‘Te extraño’, ‘me gustaría volver a conectar con vos’, ‘siento que estamos un poco distanciados’”.Para ella, mientras las críticas suelen generar defensas, las emociones abren la posibilidad de una conversación más genuina. “Si vos vas a criticar a la otra persona, la persona no va a hacer otra cosa más que defenderse. Pero cuando hablás de tus emociones, las emociones no se pueden invalidar", afirma.Estrategias para volver a conectarPor último, la experta asegura que hay algunas estrategias que pueden ayudar a reconstruir la conexión en la pareja. Además de la comunicación, otro aspecto importante es revisar lo que se conoce como “guion erótico”, es decir, la forma habitual en que una pareja vive sus encuentros sexuales. Muchas veces, las relaciones terminan repitiendo siempre la misma secuencia y eso puede hacer que el deseo pierda espacio. “Revisar ese guion sexual hace que uno pueda tener un registro más claro de qué es lo que necesita y lo que le gusta”, afirma.Además, la reconstrucción del deseo no pasa únicamente por el sexo. Kersz hace hincapié en que son los espacios cotidianos de conexión los que alimentan la intimidad: una cena juntos, una salida, una conversación sin interrupciones o simplemente compartir tiempo de calidad lejos de las obligaciones diarias.Finalmente, la especialista invita a revisar cuánto lugar tiene hoy la pareja dentro de la rutina. El trabajo, las responsabilidades económicas, la crianza y las exigencias diarias suelen ocupar tanto espacio que los momentos de intimidad quedan en segundo plano.“Los espacios para la intimidad quedan contaminados por la vida, por la rutina, por la cotidianidad. El deseo no va a aparecer mágicamente: también hay que hacerle un lugar”, concluye.
"Yo quiero tener sexo siempre y mi pareja, nunca": qué es la asincronía sexual y cuándo puede afectar la relación
Qué hay detrás de la diferencia en el deseo sexual y cuándo puede ser un problema.Estrategias para recuperar la conexión y el deseo en la pareja.







