La fotógrafa presenta una intervención ‘site-specific’ en Almacén Abierto a través de imágenes que reconfiguran el espacio y la colección que lo define, alterando su percepción mediante la luz y la relectura de las obras que lo habitan
Recorrer Rever, de Lucía Gorostegui (Santander, 1986), es aprender a desconfiar de lo que se ve. No resulta difícil en Almacén Abierto, la nave alberga una selección de las obras de la colección de la galerista Oliva Arauna en el madrileño barrio de Tetuán. Aquí, las intervenciones de la artista se insertan entre las piezas existentes generando una incertidumbre sobre qué pertenece a la exposición y qué formaba ya parte del lugar. La pregunta no es menor: la muestra gira en torno a la distancia que separa la realidad de su representación y al papel que desempeñan las imágenes en nuestra percepción del mundo.
“Trabajo a partir de la apropiación tanto del lugar como de las obras que lo albergan”, explica Gorostegui. “Registro fotográficamente esos elementos, los imprimo —muchas veces a escala real— y los reincorporo al espacio de donde proceden”. No se trata de sustituir lo que ya está, sino de introducir una segunda lectura que convive con la primera, generando alteraciones y desplazamientos entre la realidad y su representación, una constante en la obra de la artista.








