Al grano¿Quién no lo recuerda? Todos los plazos se cumplen y, ahora, toca el de la presidencia del Banguat. Es de importancia medular.
Tal como lo disponen la Constitución Política de la República y la Ley Orgánica del Banco de Guatemala, corresponde al presidente de la República nombrar a quienes dirigirán el Banco de Guatemala (Banguat) y la Junta Monetaria. No es una decisión cualquiera; se trata de uno de los pilares más determinantes para la certidumbre económica del país.
Quien asuma la presidencia de la banca central recibirá una institución que goza de un sólido respeto tanto a nivel nacional como internacional. Se encontrará con una Junta Monetaria que ha sabido ejercer sus funciones con honorabilidad, razonabilidad y acierto, y heredará una macroeconomía estable, predecible y, en el contexto latinoamericano, excepcionalmente sana. En todo esto, el “capitán” de ese “barco” de la banca central ha tenido una participación decisiva.
En efecto, este panorama no es casualidad. Se debe, en una medida muy importante, a que Álvaro González Ricci, el presidente cuyo período legal concluye, ha hecho bien su trabajo. Bajo su gestión se ha mantenido viva esa tradición de prudente autocontención e independencia institucional que tanto beneficio le ha traído a la economía guatemalteca.











