La Pen�ltimaLa generaci�n Z est� recuperando las cenas en la primera cita. No es una moda, sino una se�al. Pero no siempre significan lo que deseamosJulie Delpy y Ethan Hawke en 'Antes del amanecer'EMActualizado Jueves,
junio
07:55"Ll�vame a un sitio que te guste". Nos gust�bamos desde hac�a tiempo. El chico me propuso cenar, yo eleg� el lugar. Mesas altas, sin mantel, platitos frugales... Algo que no pareciese muy formal. Los dos est�bamos un poco nerviosos... O tal vez solo yo... Siempre he odiado las cenas en la primera cita. Volv� a recordar aquel encuentro al descubrir que la generaci�n Z est� recuperando este ritual en los primeros encuentros, le� en The Wall Street Journal. El regreso de las cenas no es una moda, sino una se�al, una reacci�n al hartazgo. Recuperar esta liturgia es rebelarse contra la din�mica de las relaciones actuales. Tan ef�meras, tan reacias al compromiso. Sentarse ante una mesa con tu cita ofrece tiempo, un inter�s genuino por conocer al otro, la ilusi�n de no ser intercambiable con cualquier otro match.Lo explicaba al diario econ�mico una chica de 25 a�os: "En una cena o una comida se consigue un nivel de intimidad, y adem�s, llevan impl�cito un tiempo determinado, a diferencia de una cita en un bar o un caf�". Ella lleva dos a�os haci�ndolo: queda con menos hombres, pero conecta m�s.Hace tiempo que las cenas hab�an dejado de ser norma en las primeras citas. Prefer�amos un caf�, unas ca�as, un vino. Y m�s ahora que, entregados a las apps para ligar, uno tiene m�s matches, m�s citas, m�s ligues. Evitamos lo formal por si no fluye la conversaci�n, por si hay momentos inc�modos, por si se nos queda algo entre los dientes... "�l le propuso cenar, pero Alicia no ten�a hambre (m�s bien le daba verg�enza la idea de que una de sus bromas la hiciera re�r con la boca abierta llena de restos de pan, patatas, k�tchup), as� que no cenaron", leemos en La chica m�s lista que conozco, de Sara Barquinero.Para saber m�sSin embargo, hoy la cena se presenta como una promesa: de que alguien te va a dedicar su tiempo, pero tambi�n de sus intenciones. Con el fil�sofo Roland Barthes (Fragmentos de un discurso amoroso) entendimos que todo en el amor es signo. Una mirada, un gesto; lo que hacemos, lo que callamos... "Ella era entendida y sab�a que el car�cter amoroso se cifra de alg�n modo en las cosas sin importancia", escribi� Balzac. Y as� la cena es el ant�doto ante las citas expr�s, ante la inseguridad del amor en tiempos de Tinder.Buscamos signos, s�, pero como avis� Barthes, "no son pruebas", pueden resultar falsos o ambiguos. Aquella cena con el chico que me gustaba fue bien, pero no la historia. Tal vez una cena sea una buena se�al, pero no siempre significa lo que anhelamos.









