Paula Fernández |

Santiago de Compostela (EFE).- Entre la destrucción que dejan atrás los incendios forestales está la madera quemada, pero parte de ella se puede aprovechar en sectores como la construcción, el mobiliario o biomasa para energía, con un valor más alto cuanto antes se retire del monte, también por evitar riesgos fitosanitarios.

El último año ha sido especialmente complicado para la industria forestal por la grave oleada de incendios que afectó a España en agosto de 2025, sobre todo a Galicia y Castilla y León, y el invierno lluvioso posterior que dificultó las labores de corta.

Pese a ello, gran parte de la madera afectada se pudo utilizar de alguna forma, ya que la ley no limita los usos que se le puede dar a este recurso, si bien su aprovechamiento debe estar autorizado por la administración competente.

Terreno calcinado por el incendio en Pobra de Brollón-Quiroga, el pasado mes de agosto. EFE/ Eliseo Trigo