“Hay un octavo piso de la Municipalidad de Córdoba tomado por los empleados, donde nadie puede entrar. Una cosa insólita”, lanzó Sergio Piguillén. Fue una de las certezas que el concejal radical se llevó luego de escuchar durante siete horas al titular del Ente de Fiscalización y Control comparecer ante sus pares.

Lo dijo un opositor, quizás una frase que los propios funcionarios oficialistas se muerden la boca antes de dejar trascender. Pese a ello, desde el bloque que responde al intendente Daniel Passerini fueron claros: van a actuar ante un grupo de empleados descontrolados “a fondo”.

Así lo definió Nicolás Piloni. El peronista señaló que “quienes generan estas complicaciones son parte de lo más oscuro y de sectores del municipio que no hacen lo que tienen que hacer”, y justificó que eso fue lo que originó, al inicio de la gestión, la creación del Ente de Fiscalización y Control por fuera de la estructura municipal.

“Son inspectores que no se han acogido al pase al Ente de Fiscalización y Control; muchos no pueden pasar porque son amenazados”, remarcó el oficialista. “Estos son inspectores que no están en el Ente porque no quisieron pasar. Entonces, si no van a querer pasar, van a tener que devolver la chapa y dedicarse a otra actividad. Nosotros tenemos que ir a fondo”, sentenció.