�Quia!El Tribunal Supremo devolvi� la semana pasada un trozo de dignidad al Estado al indemnizar a Ahmed Tommouhi por sus a�os de injusto encarcelamientoAhmed Tommouhi, en 2023.ARABA PRESSActualizado Mi�rcoles,
junio
23:54Audio generado con IAEl Tribunal Supremo -la sala de lo contencioso-administrativo y el ponente Carlos Lesmes- devolvi� la semana pasada un trozo de dignidad al Estado al indemnizar a Ahmed Tommouhi por sus a�os de injusto encarcelamiento. Catorce a�os, diez meses y cuatro d�as, exactamente. Algunos servidores clave del Estado hab�an fallado sincronizadamente: polic�as, fiscales, jueces y pol�ticos. Por suerte otros consiguieron atenuar el mal, despu�s de muchos a�os y mucha lucha. Abderrazak Mounib tuvo otro destino. Lo detuvieron dos d�as despu�s que a Tommouhi. Y muri� de un infarto, ocho a�os, cinco meses y doce d�as despu�s de su encarcelamiento en Can Brians. Compart�a con Tommouhi -al que no conoci� hasta entrar en la c�rcel- algunas acusaciones de violaci�n. Y la inocencia.Hace 20 a�os fui a casa de los Mounib. Me abri� F�tima, la mujer. Le pregunt� qu� hab�a hecho el Estado con ellos. Me contest� que quitarle el Pirmi con el que trataba de mantener a sus cuatro hijos. Hoy encuentro el perfil de la m�s peque�a, F�tima Mounib Hamani, en LinkedIn. Veo que se ha abierto camino y se me hace un nudo la escritura. El periodista Braulio Garc�a Ja�n relat� el ambiente de su crianza en Justicia po�tica: �Las hermanas se criaron solas, solas en el colegio y solas en el barrio. 'Nadie quiere hacerse amiga de la hija del violador', me cont� F�tima, la menor, a�os despu�s. A la madre, el gracioso rumor de los vecinos la bautiz� 'la meona', como diciendo que lloraba por las esquinas�. Llamo a la hija. Feliz por Tommouhi y ya luchando entre mil papeles para que la Justicia se extienda hasta su padre.La Justicia ver�. Pero mientras tanto est� la pol�tica. Y en ese �mbito hay que se�alar, desde luego. Al frente de la pol�tica, en la siempre arrogante competencia catalana, est� el se�or Salvador Illa, que a�ade a su irreprochable militancia en el Partido Socialista su exhibida condici�n cristiana, tres rezos al d�a. Mis lectores est�n orgullosos de haberle comprado a Tommouhi la veloz silla de ruedas que conduce por Sant Pere de Riudebitlles, pero ellos y yo pensamos que la caridad revela siempre la desatenci�n de la pol�tica. Y no digamos hasta qu� punto intolerable cuando un caritativo profesional se dedica a la pol�tica. Entre los aliados del se�or Illa y en su propio partido hay muchos aficionados a la exigencia de que el Estado pida mil perdones sumisos por lo que algunos de sus servidores hicieron hace d�cadas o siglos, fuera en Am�rica o en el cuartel general de Burgos. De modo que el entrenamiento en semejante abstracci�n deber�a facilitarles ahora la ceremonia. Pedir perd�n a un hombre. Solo a un hombre. Y tratar de que la ruina a la que le empujaron se mitigue en su familia.Y luego ya un Padrenuestro.









