Actualizado a las 15:19h.

'O fenómeno'. Así llamaban a Ronaldo Nazario, a Ronaldo 'el bueno'. Se lo pusieron en Italia al descubrir su superioridad física y esa capacidad sobrenatural que tenía para marcar goles. Nosotros tenemos otro 'fenómeno', se llama Pedro Sánchez y es un caso igual de ... sobrenatural, pero de cinismo; y tiene la misma superioridad genética, pero para mentir y para encararlo todo desde la desvergüenza, sin el hándicap que la conciencia suele dar a aquellos que la tienen. Y no es el caso. Al comenzar su intervención dijo que iba a analizar «la anatomía del fenómeno», que es lo que nos ocupa, y que podría ser resumida en esta frase, también suya: «El Partido Socialista no se ha financiado irregularmente. Y si ha ocurrido eso, han sido otros quienes se han aprovechado de sus recursos». O sea, que no han robado, pero que si lo hubieran hecho daría igual porque tampoco serían culpables. Se lo repitió después en otras palabras a Rufián, a quien aseguró que el reto no está en no robar sino en que, cuando alguien robe, sea apartado. La bancada socialista aplaudió eso como si acabara de escuchar la tercera conferencia de Lacán, aquella en la que hablaba sobre los registros de lo real, lo simbólico y lo imaginario. Pero habría que recordarles que aceptar eso sería lo mismo que aceptar que cualquier partido puede robar porque, si les pillaran, sería tan fácil como expulsar al militante en cuestión, que se inmolaría para salvar al partido en un sacrificio ritual que los purificaría de nuevo a todos. Pero no. Digan lo que digan, de lo que se trata es de no robar, de contar con los códigos morales para no hacerlo y, en ausencia de estos, de disponer controles que lo impidan. Y de asumir las consecuencias políticas de no haber sido capaz de hacer ni una cosa ni la otra.