Recargar un coche eléctrico tiene en España una "complejidad relativamente elevada" en comparación con repostar un coche de motor de combustión, debido a las diferencias que existen en este servicio, los múltiples canales de comercialización, el acceso en algunas zonas y, también, a los precios dispares de la materia prima -la electricidad- y a la forma de pagar. Así lo indica la Comisión Nacional para los Mercados y la Competencia (CNMC) en un estudio sobre el acceso público a estructuras de recarga en el que identifica prácticas que pueden reducir la competencia y generar confusión entre los consumidores, empezando porque el coste de recargar su coche eléctrico varía en función de si lo hace en casa, en un lugar público o dependiendo de la zona del país donde lo haga.El regulador reconoce que "España se encuentra entre los países con precios menores a nivel europeo" para recargar una batería. El coste medio aquí es de 0,38 €/kWh en corriente alterna y 0,49 €/kWh en corriente continua, frente una media europea de 0,45 €/kWh y 0,59 €/kWh, respectivamente.Sin embargo, siguen existiendo diferencias, apunta la CNMC que advierte de que "la complejidad tarifaria puede dificultar la comparabilidad entre ofertas". Como una de las conclusiones de un estudio que trata de conocer el estado de un ámbito, el de la recarga de coches eléctricos, que está en constante crecimiento, recomienda "promover la transparencia y la capacidad de elección de los consumidores". "Mejorar la información sobre ofertas y la comparabilidad de tarifas, homogeneizar las fuentes públicas de información, impulsar la interoperabilidad y los estándares abiertos y precisar las obligaciones de cada agente", pide.En casa, en la calle, según las horas o las ciudadesLa CNMC constata las diferencias de precios que existe entre recargar en un punto en un domicilio particular, donde "es habitual" que sea al mismo precio que el usuario paga para el resto de usos domésticos de la electricidad. Si se trata de un punto de acceso público, el regulador apunta a que n la actualidad los precios de los principales operadores de estas instalaciones "suelen aplicar 3-4 precios unitarios diferentes dependiendo de los intervalos de potencia de sus puntos de recarga". "Los precios varían significativamente con la potencia", añade, porque para potencias inferiores a 22 kW suelen oscilar entre los 0,30-0,45 €/kWh y entre 0,55 y 0,7 €/kWh en puntos de recarga con potencias superiores a 150 kW. A esto se suma que "en algunos casos la recarga en puntos de acceso público también puede ser gratuita, especialmente cuando se ofrece como servicio complementario en establecimientos comerciales cuya actividad principal es otra", como hoteles o restaurantes.Según la CNMC, también hay disparidades de precios por recargar el coche eléctrico en función de dónde se haga y de la infraestructura que se utilice. "La práctica más habitual" en Iberdrola, Endesa X Way o Repsol es fijar "precios homogéneos" en toda España. Pero no ocurre siempre así. Por ejemplo, Tesla varía sus precios en función de la localización "para adaptarse a diferencias en las características de costes o de demanda en los mercados locales", en una práctica de diferenciación que la CNMC alerta de que "es posible que en el futuro las prácticas de discriminación geográfica de precios se vuelvan más comunes", cuando "el sector alcance un mayor grado de madurez".Tesla y otros operadores como Endesa X Way, dice la CNMC, también establecen "precios dinámicos" en función del a hora del día para reflejar la variación horaria del precio de la electricidad. Asimismo, operadores como Ibedrola, Tesla o Repsol "penalizan" si la ocupación del punto de recarga supera un determinado tiempo para "evitar que los usuarios continúen ocupando la plaza de aparcamiento asociada una vez finalizada la sesión de recarga".Tras analizar el sector de los puntos de recarga y en relación con los precios, la CNMC habla de "fricciones para los consumidores" por la "falta de transparencia en precios y condiciones, la heterogeneidad de medios de pago y limitaciones de interoperabilidad". Recomienda "para garantizar la competencia y eficiencia del sector" haya una "información transparente para los consumidores", por ejemplo, mediante la "señalización física de las estaciones, tarifas claras y más interoperabilidad". Distintos modos de pagoAdemás de precios variables, el informe se detiene también en los distintos métodos de pago por recargar el coche. Según explica, y seguramente consecuencia del "estado incipiente del mercado", el consumidor deberá disponer de distintas aplicaciones móviles o tarjetas RFID, asociadas a cada proveedor y a los distintos puntos donde haga la recarga. Para la CNMC, este modelo "puede facilitar la flexibilidad del sistema y fomentar la innovación" pero también puede suponer un perjuicio para el usuario, sobre todo si es nuevo. "Los usuarios habituales pueden tener más familiaridad y capacidad para simultanear distintos medios de pago y sistemas de autenticación, pero puede generar barreras para usuarios ocasionales o para aquellos que desean acceder a redes de recarga gestionadas por distintos operadores", dice la CNMC sobre una cuestión que también puede suponer "riesgos y obstáculos para la competencia" en el mercado de la recarga de coches eléctricos.Barreras: desde la concentración local a la falta de redEn todo caso, la falta de información sobre precios no es el único problema que detecta la CNMC en la expansión de las infraestructuras de recarga de vehículos eléctricos, que siguen una constante progresión. Según datos de ANFAC que cita el informe, en 2020 había 8.545 puntos públicos de recarga, en 2023, 29.301 y 2025 cerró con más de 53.000.El regulador habla de un mercado que en España está "en fase de desarrollo inicial" y que tiene una "evolución muy rápida" y detecta elementos que pueden suponer "barreras" y afectar a la competencia relacionados con el papel de los operadores, con el acceso de los usuarios e incluso con la capacidad de la red en determinados sitios para atender la demanda de electricidad para recargar los coches. "La disponibilidad de capacidad de conexión, las condiciones de acceso y los plazos y costes asociados pueden convertirse en un cuello de botella para el despliegue de puntos de recarga, sobre todo en algunas zonas", dice sobre este aspecto.El regulador detecta una "concentración elevada en determinados lugares" por el "componente local relevante" que tiene la competencia de determinados actores que pueden consolidarse como los únicos sin los demás tienen "obstáculos para entrar".Otra variable relevante de competencia es el acceso a los puntos de recarga, que "puede convertirse en una barrera de entrada, especialmente en el caso de emplazamientos estratégicos y escasos, como los situados a lo largo de la red de carreteras".La CNMC también ve "complejidad y fragmentación administrativas", con "múltiples trámites, requisitos heterogéneos" en función de la adminstración de que se trata y "plazos de tramitación elevados", que también perjudican la competencia y que sobre todo puede "perjudicar" a los operadores de menor tamaño. Por último, detecta un "ecosistema complejo y riesgos de exclusión" por la "integración vertical u horizontal" entre empresas, externalidades de la red y el control de activos estratégicos que "pueden generar eficiencias", cerrar y fragmentar el mercado o provocar "comportamientos de exclusión".Ante este panorama, la CNMC lanza seis recomendaciones. Además a la relativa a la transparencia sobre precios, pide una "normativa más simple y coordinada", "menos cargas burocráticas" y que se simplifiquen trámites y las administraciones se coordinen y digitalicen trámites.También, "procedimientos de adjudicación abiertos" para instalar puntos de recarga, de modo que "favorezcan la concurrencia"; que las ayudas públicas sean "proporcionadas, neutrales y eficaces" y, por último, la CNMC se propone a sí misma para hacer "una supervisión continua del sector" mediante una "nueva herramienta de investigación de mercados".