“La prestación de servicios de recarga para vehículos eléctricos presenta niveles de concentración relativamente elevados y trabas a la competencia”. Es la conclusión de un último informe de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) sobre la red de recarga de vehículos eléctricos en España.

Competencia alerta de que las condiciones de acceso a ubicaciones, tanto públicas como privadas, y a las redes de electricidad, “pueden favorecer a determinados operadores y dificultar la entrada de nuevos competidores”. La fragmentación regulatoria y los trámites administrativos son otras barreras de entrada para nuevos operadores que además generan costes innecesarios.

La falta de transparencia de las tarifas dificulta la elección del consumidorEl organismo entiende que el despliegue de una red de recarga suficiente, accesible, fiable y competitiva es “determinante” para acelerar la electrificación del transporte, uno de los principales vectores de la descarbonización de la economía. Por ello, considera que el momento actual es “clave” para corregir las posibles barreras anticompetitivas al tratarse de un sector aún en fase inicial cuyo diseño puede condicionar la evolución futura del mercado. “La experiencia en sectores con características similares muestra que la configuración inicial del mercado puede condicionar su dinámica competitiva en el largo plazo, y que los problemas resultan más difíciles de resolver en un momento posterior”, señala.