El superordenador chino LineShine ha logrado el primer puesto como el más rápido del mundo en la clasificación internacional Top500, un hito que devuelve a China el liderazgo global de la supercomputación por primera vez en nueve años en plena rivalidad tecnológica con Estados Unidos.
El sistema, desarrollado en el Centro Nacional de Supercomputación de la ciudad suroriental de Shenzhen, ha alcanzado un rendimiento sostenido de 2,198 exaflops (un exaflop es la capacidad de un superordenador para realizar un trillón (10¹⁸) de operaciones por segundo), convirtiéndose en el primero en superar los dos exaflops de capacidad de cálculo sostenida.
LineShine, descrito por medios estatales chinos como un equipo de desarrollo nacional, supera en la clasificación al estadounidense 'El Capitán', instalado en el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore, y a Frontier, del Laboratorio Nacional Oak Ridge, ambos en Estados Unidos
Además de su velocidad, el sistema destaca por emplear procesadores chinos LX2 de propósito general y no unidades de procesamiento gráfico, o GPU, los chips especializados en los que se apoyan muchos de los grandes superordenadores y sistemas de inteligencia artificial.
El nuevo superordenador utiliza el sistema operativo Kylin y está concebido para integrar en una misma plataforma la computación científica tradicional y cargas de trabajo de inteligencia artificial. Según la información difundida sobre el sistema, sus chips incorporan memoria de alto ancho de banda desarrollada en China, lo que permite acelerar el movimiento de datos frente a las CPU convencionales, un factor clave en tareas de simulación científica y entrenamiento de modelos de IA, según la prensa local.










