La cantidad de tambos en el país cayó 2,5% interanual en mayo hasta las 8.813 unidades operativas, lo que implicó la desaparición de 226 establecimientos en el término de un año y alcanzó una cantidad históricamente baja para el sector, informó el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA).Esta situación se da en un proceso de crecimiento en la producción de leche y de concentración de la actividad primaria, en la cual los tambos de mayor escala ganan cada vez más participación en el volumen obtenido.Este proceso de cierre de tambos se desarrolla sin interrupciones mes a mes. Si se toman los datos de abril, se observa que en el término de 30 días, dejaron de funcionar 32 unidades productivas.Si bien el número de vacas en producción también cayó respecto al año pasado (0,25%), la desaparición de tambos hizo que haya más animales por unidad productiva, pasando de 173 a 177 (2,3%).No obstante esta situación, la producción de leche continúa al alza. Según el reporte del OCLA, en mayo se obtuvieron 915,6 millones de litros, lo que implicó un crecimiento del 10,7% respecto a abril y del 2% en la comparación interanual. Así, el acumulado de los primeros cinco meses del año arroja una variación positiva del 6% y podría finalizar con un incremento de entre el 3,5% y el 4%.Este mayor crecimiento es aprovechado u ocasionado, en gran medida, por los grandes tambos, dando lugar a un proceso ininterrumpido de concentración de la producción.Según datos del OCLA, en 2010, los establecimientos que producían menos de 2.000 litros diarios tenían una participación del 27% en el volumen total de leche producía y representaban el 60% de las unidades productivas, mientras que los que producían más de 10.000 litros eran el 1% de los tambos y representaban apenas 5% de la producción naciona.Hoy el panorama es otro. Si bien los tambos pequeños siguen siendo la mayoría, la participación en la producción total cayó al 15,4%, mientras que la de los establecimientos grandes escaló hasta el 29,4%.Para el director ejecutivo del OCLA, Jorge Giraudo, este proceso de concentración de la producción en unidades de mayor tamaño es un fenómeno mundial que en Argentina “no se va a detener, sino que se va a acelerar cada vez que los problemas extremos, tanto económicos, del mercado internacional o climáticos se exacerben, ya que los tambos grandes están mucho más protegidos”.“Pensar que en fenómenos climáticos adversos, el hecho de tener las vacas encerradas, trayéndole la comida, que en verano, cuando tenés 40 grados de temperatura, están a la sombra, tienen disponibilidad de agua, le tiran con un aspersor agua para que no tengan calor, tienen ventiladores, pueden a través de eso expresar todo su potencial genético”, detalló Giraudo.En este sentido, indicó que en el país se están produciendo 22 a 23 litros de leche promedio por vaca al día y tenemos una genética trabajada hace 50 años que podría dar 35 a 40 litros. “Los tambos que están teniendo éxito hoy, son los que están produciendo entre 30 y 40 litros por vaca y son esos que pueden sostener niveles de rentabilidad por la fuerte dilución de costo-estructura”ResilienciaPor su parte, Jorge Olmedo, miembro del CREA Gelas (Región Este) y del CREA Tamberos Robóticos, sostuvo que, si bien se está dando un proceso de desaparición de tambos y concentración de la actividad, en Argentina la tasa de cierre de unidades productivas se encuentra por debajo de otros países lecheros.“Indudablemente, es un país que ha desarrollado la lechería, en un ambiente tan inestable y demás, sin duda sus miembros tienen una capacidad de resiliencia que no tienen los de otros países”, dijo Olmedo a Clarín Rural.Según comentó, en CREA “hay miembros (en la entidad) de todas las escalas y si bien nosotros decimos que estas son tendencias, no necesariamente todo tambo chico o familiar no pueda tener eficiencia y competitividad. De hecho, tenemos muchos miembros que, por suerte, todos los días nos demuestran que si bien la escala es una variable importante, y a nivel macro está claro cuál es la tendencia, dentro del movimiento nosotros buscamos que los miembros tengan las herramientas como para poder no solamente subsistir sino desarrollarse sin tener esa escala. Por supuesto, es un partido más difícil, pero tenemos una gran cantidad de casos que demuestranque es altamente viable”.Para Olmedo, “esta concentración se va a seguir marcando. Este es un año difícil: en términos reales la facturación está en el orden del 10% por debajo del año pasado. Estamos viviendo una crisis con quebrantos a nivel del negocio”.