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Estado, empresa y sociedadUna agencia independiente puede ayudar a profesionalizar la gestión pública.
La Fundación 2020 ha realizado un estudio denominado: “Entidades autónomas, en busca de un modelo”, base del conversatorio que se realiza hoy sobre “Entes autónomos o descentralizados: agencias independientes”. Se debate sobre el grado de centralización o descentralización del poder público y la conveniencia o inconveniencia de establecer agencias independientes (bajo la jerga estadounidense), como una fórmula de diseño institucional para atender ciertas funciones del Estado que, por su complejidad, impacto y necesidad, requieren estar protegidas de la interferencia política (pero no al margen del control democrático), usualmente en áreas específicas como regulación económica, competencia, energía, telecomunicaciones, estadística, recaudación tributaria, supervisión financiera e innovación pública.
La Constitución Política hace alusión a dos tipos de entidades autónomas: los casos contemplados específicamente en la misma, tales como el municipio, el seguro social, la banca central o la universidad estatal, y los que se conceden, excepcionalmente, por decisión legislativa con el voto favorable de dos terceras partes del Congreso de la República, únicamente “cuando se estime indispensable para la mayor eficiencia de la entidad y el mejor cumplimiento de sus fines”.









