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CatalejoLa autonomía solo es beneficiosa si se aplica correctamente.

Uno de los conceptos políticos más importantes por la intención de aplicarlos es el de la autonomía, consistente en la capacidad de tener autogobierno y tomar decisiones derivadas del ejercicio de la libertad, la independencia y la garantía de estar libre de presiones externas. Como toda idea realizada con el fin de lograr beneficios, sobre todo dirigidos tanto a la individualidad como a la comunidad en proporciones iguales, en equilibrio, pues cuando se distorsionan a través de romper este último, se convierte en la excusa o incluso la razón de beneficiar a determinados individuos integrantes de un grupo, en demérito de otro u otros. Las autonomías constitucionales de Guatemala son la Universidad de San Carlos, el IGSS, la Confederación Deportiva y la municipal.

De estas, en este momento sobresalen dos, la universitaria y la municipal, a causa de escandalosas situaciones en cuanto a la rectoría, y el Consejo Superior Universitario. Por su parte, la escala de gastos y decisiones del ingreso devengado por demasiados alcaldes, sobre todo de poblaciones departamentales. El nivel de vida de ellos presenta un ascenso vertiginoso a causa del abuso de alcaldes, síndicos y concejales. Sus ingresos no tienen relación con el número de habitantes y con el valor de carros de lujo, por eso los alcaldes capitalinos tienen ingresos oficiales menores a los de municipios convertidos en pequeños reinos tropicales de opereta, donde manda un reyezuelo con el evidente pensamiento de “el municipio, o la alcaldía, soy yo” al estilo del rey francés Luis XIV.