"Amor y dinero nunca fueron compañeros", al menos eso es lo que dice el refranero español y parece que está en lo cierto. En el libro Le couple et l'argent – Pourquoi les hommes sont plus riches que les femmes (La pareja y el dinero. ¿Por qué los hombres son más ricos que las mujeres?), la periodista, bloguera y novelista Titiou Lecoq explica que estar en una relación empobrece a uno de sus miembros y estas siempre suelen ser las mujeres. A este fenómeno le da un nombre: la teoría del yogur vacío.La ensayista explica ilustra la tesis con Gwendoline y Richard. Gwendoline gana menos que Richard porque trabaja a tiempo parcial para encargarse de los hijos. La pareja compra un coche nuevo, el tipo de coche que Gwendoline nunca se podría haber permitido sola. Richard paga el crédito del coche porque gana más, lo que a ambos les parece lo más lógico. Gwendoline, para compensar, propone pagar un poco más de lo que le corresponde en la compra diaria, simbolizada por los tarros de yogur. Cuando se separan, Richard se lleva el coche, mientras que Gwendoline se va con sus tarros de yogur vacíos.Esta tesis explica que la desigualdad económica se genera cuando una parte de la pareja asume los gastos cotidianos, como pueden ser la comida, la ropa o productos de limpieza, mientras que la otra se encarga de los gastos patrimoniales como la casa o el coche. Debido a que las mujeres absorben aquellas pequeñas compras del día a día porque sus salarios suelen ser más bajos (y sumado a la carga física y mental de las tareas del hogar y la crianza), los hombres, con sueldos estadísticamente más altos, asumen los costes más grandes.Si bien esto en un principio se puede ver como la solución más justa dentro de la pareja, lo cierto es que tras una ruptura, quién hizo el gasto en el consumo diario se queda sin patrimonio ni bienes, mientras que el hombre sigue conservando las inversiones a largo plazo. Esto puede terminar en el desarrollo de una dependencia económica que impide a las mujeres salir de una relación tóxica y es que distribución desigual contribuye a la acumulación de riqueza por parte de los hombres, pero refuerza las desigualdades e incluso la violencia económica que sufren las mujeres en el seno de las parejas.En España, según el INE las mujeres perciben 4.781,18 euros menos al año, lo que supone una brecha salarial del 15,74 %. Estos datos se duplican cuando hablamos de mujeres de más de 65 años, en la que la brecha llega hasta el 32,8 %. Si bien ya hemos superado el modelo de matrimonio en el que el hombre era el único proveedor de la familia, todavía quedan muchos obstáculos que salvar, como el techo de cristal, la discriminación en la contratación, sexismo o falta de paridad, que todavía impide que las mujeres alcancen los mismos puestos de poder y, por tanto, los mismos salarios que los hombres.Por otro lado, la pérdida de ingresos por el tiempo dedicado a la familia en detrimento de la carrera profesional es otro factor que influye en esta teoría del yogur vacío. Volviendo a los datos del INE, 38,2% de las mujeres con hijos deja de trabajar para su cuidado durante 1 mes o más, frente al 7,4% de los hombres (en el que la inmensa mayoría es por el permiso de paternidad).