La mayor revisión hasta la fecha concluye que la mayoría de tratamientos para optimizar los resultados de la medicina reproductiva, como acupuntura o corticoides, no demuestran beneficio para las pacientes
La medicina reproductiva juega cada día a desafiar a la naturaleza para dar vida más allá de las limitaciones biológicas. Y lo consigue. De hecho, hay más de 15 millones de niños en el mundo nacidos gracias a técnicas de reproducción asistida. Pero estos procedimientos están lejos de ser infalibles. Un ejemplo: la probabilidad de tener un bebé con la fecundación in vitro (FIV) oscila entre el 40% y el 60% por ciclo, y baja según la edad materna. El sector, mayoritariamente en manos de clínicas privadas en España y en otros países, sigue buscando cómo optimizar estas técnicas y oferta ya diversas terapias complementarias de la FIV para mejorar la fertilidad. Sin embargo, un nuevo estudio ha puesto en cuestión también estos tratamientos al concluir que la mayoría carecen de evidencia sólida sobre su eficacia.
La investigación, publicada este martes en The Lancet Obstetrics, Gynaecology & Women’s Health, sostiene que terapias complementarias como la acupuntura, el uso de corticoides, las infusiones intralípidos o el diagnóstico genético preimplatacional, entre otras, no han demostrado que mejoren la fertilidad de las pacientes sometidas a FIV. “En muchos casos, la calidad de la evidencia fue deficiente, lo que contribuyó a la incertidumbre respecto a la efectividad, y muchos estudios fueron excluidos por dudas sobre su fiabilidad”, defienden los autores.












