El creciente n�mero de obligaciones tributarias obliga a las empresas a redefinir el papel de los departamentos fiscales, reforzando sus estructuras con perfiles orientados al an�lisis masivo de datos.En el complejo tablero de juego empresarial actual, la fiscalidad ha dejado de ser una tarea de cumplimiento administrativo para situarse en el centro de las decisiones de los consejos de administraci�n. Lo que antes se gestionaba en los departamentos tributarios por separado y con el foco puesto en evitar sanciones y no tener problemas con el Fisco, ya es un elemento transversal que define la competitividad, la reputaci�n y la capacidad de inversi�n de las grandes empresas, convirti�ndose en uno de las �reas protagonistas.As� lo aseguran los responsables fiscales de las principales empresas espa�olas. En este sentido, Bego�a Garc�a-Rozado, directora global de Fiscalidad de Iberdrola, se�ala que la tributaci�n "se ha consolidado en los �ltimos a�os como un elemento claramente estrat�gico", en un entorno donde la "proliferaci�n de nuevas figuras impositivas" obliga a las compa��as a "tener en cuenta el componente fiscal desde fases iniciales en cualquier proyecto o inversi�n". Un entorno regulatorio "cada vez m�s din�mico y complejo tanto a nivel nacional como internacional", a�ade, "obliga a anticipar la visi�n fiscal y alinearse plenamente con el negocio".A pesar de ello, el objetivo es "que la fiscalidad sea neutra y no condicione la toma de decisiones empresariales", apunta a EXPANSI�N Manel Garc�a, director de Asesor�a Fiscal de CaixaBank. "El lanzamiento de nuevos productos al mercado y la ejecuci�n de operaciones corporativas deben valoran correctamente los impactos tributarios asociados con el objetivo de entender mejor el coste de cumplimiento", explica.En su opini�n, "la fiscalidad no debe ser la palanca en la toma de decisiones empresariales" excepto en casos puntuales. Por ejemplo, "cuando las autoridades aprueban incentivos fiscales se valora c�mo incardinarlos con sentido econ�mico en los lanzamientos de productos y en la estrategia corporativa".Todo ello est� obligando a las grandes empresas a modificar sus estructuras fiscales para adaptarse a los nuevos marcos normativos y a su creciente peso en la toma de decisiones de los consejos de administraci�n. En CaixaBank, las nuevas obligaciones se gestionan mediante una "reorganizaci�n interna de funciones con todas las �reas del banco involucradas" y, en casos espec�ficos, mediante la "externalizaci�n de tareas que no revisten materialidad o pueden tener vigencia temporal limitada", explica Garc�a.Por su parte, Iberdrola ha apostado por un modelo "m�s estrat�gico, transversal, digitalizado e integrado en el negocio". As�, la funci�n fiscal ha dejado de ser un "mero �rgano de cumplimiento" para convertirse en un �rea de "creaci�n de valor a largo plazo", algo para lo que Garc�a-Rozado se�ala que se est�n "reforzando perfiles con capacidades tecnol�gicas y anal�ticas" para gestionar "grandes vol�menes de datos" y responder a exigencias de informaci�n cada vez m�s inmediatas y detalladas".Y, en este nuevo ecosistema, herramientas como la "automatizaci�n de procesos y el uso responsable de la inteligencia artificial son ya herramientas imprescindibles para garantizar eficiencia, control y trazabilidad".Barrera en la financiaci�nUno de los puntos de fricci�n m�s claros para los fiscalistas se encuentra en la mara�a fiscal, con "decisiones estrat�gicas de �ndole pol�tica" que inciden de forma directa en la actividad y el desarrollo de las empresas.En este sentido, y en lo referente a la financiaci�n, el director de Asesor�a Fiscal de CaixaBank se�ala la limitaci�n de la deducibilidad fiscal de la financiaci�n externa como uno de los hitos m�s recientes, con el objetivo de "robustecer la capitalizaci�n de las empresas como v�a de financiaci�n interna frente el endeudamiento", algo que se har� evidente en la pr�xima declaraci�n del Impuesto sobre Sociedades, cuyo plazo de presentaci�n arranca el 1 de julio y en la que las empresas podr�n aumentar el porcentaje de la reserva de capitalizaci�n deducible de la base imponible.Asimismo, Manel Garc�a se�ala, a nivel dom�stico, el ejemplo del establecimiento de un impuesto sectorial al margen de los intereses, que en su opini�n "supone un mayor coste que no facilita el acceso a la financiaci�n en general, tanto a las empresas como a los particulares".Las decisiones pol�ticas juegan pues, en este campo, un papel esencial. M�s a�n, en un entorno de subidas de tipos de inter�s y mayor exigencia regulatoria en el que "la estabilidad y la previsibilidad del marco fiscal de las operaciones se convierten en factores clave para tomar decisiones", valora Garc�a-Rozado.Dentro del sector energ�tico, explica, "la falta de estabilidad, claridad o coherencia con los objetivos de pol�tica energ�tica pueden incrementar la percepci�n de riesgo y, en consecuencia, encarecer la financiaci�n o limitar el acceso al cr�dito", trasladando los flujos de inversi�n "hacia las jurisdicciones que favorezcan el desarrollo industrial y la transici�n energ�tica". Para ilustrar este punto, la directora global de Fiscalidad de Iberdrola pone de manifiesto el posicionamiento de la Comisi�n Europea, que ya ha se�alado que, en algunos casos, "la electricidad soporta una carga fiscal muy superior a la de los combustibles f�siles -llegando a ser hasta siete veces mayor que la del gas-, lo que considera una distorsi�n que va en contra de la electrificaci�n y de la competitividad industrial europea".En definitiva, el mensaje es un�voco: la fiscalidad ya no es s�lo una cuesti�n de n�meros, sino de buen gobierno y supervivencia estrat�gica.