Las cada vez mayores obligaciones fiscales para las empresas y la aparici�n de herramientas tecnol�gicas al servicio de la Inspecci�n multiplican la importancia de la planificaci�n tributaria para "evitar sorpresas desagradables".El panorama tributario global atraviesa una metamorfosis sin precedentes. Lo que hace apenas una d�cada se consideraba una labor administrativa confinada a los departamentos de contabilidad y enfocada estrictamente en el cumplimiento normativo, hoy se ha desplazado al centro neur�lgico de la toma de decisiones. En este nuevo escenario, la fiscalidad ha dejado de ser una simple gesti�n de riesgos para convertirse en un factor de valor estrat�gico que impacta directamente en la reputaci�n, la competitividad y la gobernanza de las empresas.La presi�n sobre los contribuyentes, desde el peque�o aut�nomo hasta la gran multinacional, no ha dejado de crecer. As� lo se�alan a EXPANSI�N fuentes de la Asociaci�n Espa�ola de Asesores Fiscales (Aedaf), desde donde explican que "en los �ltimos a�os las exigencias de informaci�n han aumentado enormemente", obligando a empresas de todos los tama�os a adoptar procesos "cada vez m�s digitales", que incluyen desde la facturaci�n electr�nica hasta la presentaci�n telem�tica de declaraciones.Seg�n explican, el Fisco ha elevado el nivel de escrutinio en la �poca m�s reciente, en su opini�n "debido al aumento de las necesidades recaudatorias de los Estados". Sin embargo, este celo administrativo no siempre viene acompa�ado de una comprensi�n de la realidad empresarial. Desde Aedaf denuncian una "particular falta de empat�a con los aut�nomos al calificar qu� gastos son necesarios para el desarrollo de su actividad". Mientras que en las pymes la batalla fiscal tambi�n se centra en el reconocimiento de estos gastos b�sicos, en las grandes corporaciones el foco se sit�a en conceptos mucho m�s complejos, como el nuevo tipo m�nimo global para multinacionales recogido en el Pilar 2 de la OCDE; o la tributaci�n de las operaciones intragrupo y los precios de transferencia.Ante este aumento de la presi�n y la incertidumbre, la fiscalidad ha escalado posiciones en la jerarqu�a corporativa. Ya no se trata de un tema de "gesti�n de riesgos", sino un valor estrat�gico que "se aborda en los consejos de administraci�n de las grandes empresas", uno de los mantras m�s repetidos por los fiscalistas y que se posiciona como una de las principales tendencias en materia tributaria para las empresas.En ello tiene que ver la creciente sensibilidad hacia las voces que denuncian la baja tributaci�n de las empresas, algo que habr�a despertado "una especial sensibilidad hacia el posible riesgo reputacional existente" dentro de las organizaciones. Sin embargo, los asesores fiscales se�alan que todav�a existe camino por recorrer. "Con car�cter general, las empresas s�lo aspiran a cumplir sus obligaciones tributarias en un marco de seguridad jur�dica, y a evitar sorpresas desagradables dif�cilmente explicables en los �rganos de gobierno", apuntan.Inseguridad jur�dica: el contribuyente gana el 60% de los pulsos contra HaciendaEn este entorno, la inseguridad jur�dica contin�a siendo un escollo para los departamentos tributarios, con multitud de nuevas normas y cambios de criterio por parte de Hacienda. Sobre este asunto, gran parte de las medidas actuales emanan de iniciativas de la OCDE para combatir el fraude fiscal, pero su aplicaci�n pr�ctica est� generando distorsiones. Seg�n fuentes de la Aedaf, el derecho tributario se aplica hoy bajo "criterios cada vez m�s intuitivos", lo que ha derivado en un fen�meno preocupante: el "sesgo retrospectivo".Este concepto deriva, seg�n explican los expertos, en que "situaciones que se consideraban leg�timas hace 15 o 20 a�os se han acabado considerando como planteamientos abusivos, o incluso como delitos fiscales". Como consecuencia, la inseguridad y la litigiosidad tributaria han sido crecientes.Todo, a pesar del elevado coste de la batalla entre el Estado y los contribuyentes. Seg�n el Instituto de Estudios Econ�micos (IEE), la deuda fiscal pendiente de cobro m�s la factura en indemnizaciones a cargo del Estado equival�a en 2025 al 21% de la recaudaci�n de impuestos anual, alrededor de 42.000 millones de euros. En ello tiene que ver que el 60% de las liquidaciones tributarias recurridas concluyen dando la raz�n al contribuyente, "lo que indica que la Administraci�n act�a de manera incorrecta en demasiados casos, alimentando el problema de la litigiosidad", concluye el servicio de estudios de la CEOE.En el marco actual, conceptos como la "planificaci�n fiscal agresiva" se han convertido en t�rminos de dif�cil definici�n, situ�ndose en una frontera "en parte pol�tica y en parte �tica", lo que genera una "enorme confusi�n a la hora de aplicar el derecho tributario", valoran los fiscalistas.Mirando al futuro, la evoluci�n de los modelos de negocio y la tecnolog�a dictar�n las nuevas reglas. Con la digitalizaci�n de la econom�a, ser� necesario "redefinir las reglas del juego para gravar a nuevas entidades y puntos de conexi�n originadores de capacidad econ�mica", algo a veces complicado de vislumbrar para el Fisco.No obstante, el uso de herramientas avanzadas como la inteligencia artificial y el an�lisis masivo de datos por parte de Hacienda debe ser mirado con lupa. Desde la Aedaf se advierte que estas tecnolog�as deben someterse a criterios de "transparencia, proporcionalidad y supervisi�n humana". Para los asesores, el riesgo es claro: sin estos l�mites, existe la posibilidad de que ciudadanos y contribuyentes pierdan sus derechos y garant�as.Esta tesis es compartida por la propia Agencia Tributaria. La presidenta de la Asociaci�n de Inspectores de Hacienda del Estado (IHE), Ana de la Herr�n, ya avanz� que la AEAT "est� trabajando para evitar problemas de discriminaci�n o de sesgos" y destac� el fin �ltimo de velar por los contribuyentes al usar estas tecnolog�as en su operativa de inspecci�n.El Pilar 2: una pesadilla para las multinacionalesMirando fuera de las fronteras nacionales, la nueva era de la fiscalidad empresarial tiene como m�ximo exponente el Pilar 2, el mecanismo dise�ado por la OCDE para garantizar una tributaci�n m�nima global del 15% en los grandes grupos multinacionales. Sin embargo, lo que sobre el papel parece una medida de equidad, en la pr�ctica se est� revelando como una pesadilla burocr�tica con un retorno recaudatorio cuestionable.As� lo se�alan los responsables fiscales, quienes consideran que el impacto en la recaudaci�n del Pilar 2 ser� "m�nimo o pr�cticamente nulo", teniendo en cuenta que las grandes empresas espa�olas ya tributan muy por encima de ese umbral. Prueba de ello es que las compa��as del Ibex 35 abonaron una tasa efectiva en el Impuesto sobre Sociedades del 26,8% el a�o pasado, superando los 25.100 millones de euros.A pesar de este escaso impacto financiero, la carga administrativa y burocr�tica que conlleva es "desproporcionada". La implementaci�n del Pilar 2 est� obligando a las multinacionales a realizar una inversi�n muy significativa de recursos para adaptar sus sistemas contables y fiscales en decenas de jurisdicciones con criterios dispares en todo el mundo.La llegada del tipo m�nimo global obliga a redefinir el m�todo de c�lculo hacia un modelo que se apalanca en magnitudes contables. As�, los departamentos fiscales se enfrentan a reglas muy complejas que trasladan la incertidumbre incluso a la propia Administraci�n, enfrentada al reto de gestionar reportes (country-by-country report) en un entorno lleno de zonas grises.El valor de la simplicidadAnte el actual marco geopol�tico y econ�mico, la competitividad de las empresas europeas est� en juego. La complejidad fiscal actual no s�lo consume recursos que podr�an destinarse a la inversi�n, sino que tambi�n genera barreras de entrada a nuevos actores y frena el crecimiento empresarial.Por ello, la demanda de los expertos es un�nime: es necesaria una simplificaci�n normativa.En conclusi�n, la nueva era de los impuestos exige que los responsables fiscales sean menos "gestores de impresos" y m�s "estrategas de la certidumbre". En un mundo de normas vol�tiles y escrutinio p�blico, el verdadero valor reside en la capacidad de garantizar la seguridad jur�dica y la sostenibilidad corporativa de la empresa.