El conjunto checo aprovechará cada jugada a balón detenido para vencer a la selección mexicana en el Estadio Azteca
Habían pasado 20 años sin ver a República Checa, hoy llamada Chequia, en un Mundial. Lejos ha quedado la estela de creatividad de Pavel Nedved o de Tomas Rosicky. Hoy el equipo confía en que su goleador Patrik Schick ponga fin a una escasez de gol, a que su capitán Ladislav Krejci aparezca en las alturas para una vez más salvar a sus compañeros. Necesitan vencer a México (miércoles 24 de junio, 19.00 horas) si es que quieren clasificarse a la siguiente ronda echando un ojo también al Corea del Sur-Sudáfrica.
Chequia tuvo problemas durante la eliminatoria europea. Terminó segunda de su grupo detrás de la Croacia de Modric y Baturina. Así que hubo que disputar la repesca. Jugaron contra Irlanda, que aspiraba a dar el golpe de regreso a una Copa del Mundo. De hecho, lo iban ganado 1-2 en el medio tiempo. Y llegó el empate gracias a Krejci en los últimos minutos. Ya en los penaltis los checos avanzaron de ronda. Este mismo defensor sería determinante en el empate en los 90 minutos frente a Dinamarca. En ese juego, los checos y daneses empataron 1-1 en el tiempo reglamentario y en la prórroga Krejci emergió para dar el 2-1. Era la locura en Praga, pero antes del último pitazo cayó el 2-2. De nuevo, en los penaltis Chequia salió vencedora y con el boleto dorado.











