Antes de convertirse en una selección obligada a ganar para mantenerse con vida en el Mundial 2026, Chequia formó parte de la élite del futbol internacional. El rival de México en la última jornada de la fase de grupos es heredero de una tradición que alcanzó dos finales de Copa del Mundo y que durante décadas fue considerada una de las escuelas más refinadas de Europa.En su libro The Ball is Round, el historiador David Goldblatt explica que el futbol en la actual República Checa comenzó a finales del siglo XIX gracias a la influencia de expatriados británicos y estudiantes que introdujeron el juego y fundaron los primeros clubes en Praga. El autor destaca la importancia de la llamada escuela del "futbol danubiano", reconocida por la técnica y el estilo de juego que caracterizó a varios equipos de Europa Central.En un país marcado por constantes cambios geopolíticos durante el siglo XX, el futbol también funcionó como una herramienta de identidad nacional. Lo hizo primero bajo el nombre de Checoslovaquia, una selección que construyó una de las historias más destacadas del futbol europeo.La trayectoria mundialista de Checoslovaquia demuestra que alguna vez estuvo entre las potencias del planeta. La selección participó en ocho Copas del Mundo y alcanzó dos finales. La primera llegó en Italia 1934, donde cayó ante el conjunto anfitrión. La segunda fue en Chile 1962, cuando, liderados por el histórico Josef Masopust, lograron el subcampeonato frente al Brasil de Garrincha.Entre ambas finales también participaron en Francia 1938, Suecia 1958 y posteriormente en México 1970, España 1982 e Italia 1990. En su última aparición como país unificado alcanzaron los cuartos de final, cerrando una etapa en la que fueron habituales protagonistas del futbol internacional.La separación pacífica de Checoslovaquia en 1993 obligó a iniciar una nueva historia. Aunque el éxito continuó en las Eurocopas, clasificar a los Mundiales se convirtió en una tarea mucho más complicada.La República Checa fue subcampeona de Europa en 1996 y semifinalista en 2004 gracias a una generación que contó con figuras como Pavel Nedvěd, Milan Baroš y Petr Čech. Sin embargo, esos logros continentales contrastaron con sus dificultades para trasladar ese nivel a la Copa del Mundo.Antes de Qatar 2022 y del actual Mundial 2026, la única participación mundialista de la República Checa había sido Alemania 2006. A pesar de contar con un plantel lleno de talento, quedó eliminada en la fase de grupos tras compartir sector con Italia, Ghana y Estados Unidos.Por ello, el boleto obtenido para esta Copa del Mundo representó mucho más que una clasificación. Significó el regreso a los grandes escenarios después de dos décadas de ausencia.Bajo la dirección técnica de Miroslav Koubek, los checos consiguieron su pase tras finalizar detrás de Croacia en su grupo eliminatorio. Posteriormente avanzaron a través del repechaje, donde superaron a Irlanda y Dinamarca en tandas de penales.Sin embargo, el regreso no ha sido sencillo. Una derrota por 2-1 frente a Corea del Sur y un empate 1-1 ante Sudáfrica dejaron a Chequia en una situación comprometida dentro del Grupo A.Por ello, el duelo de este miércoles en el Estadio Azteca tiene un significado muy distinto para ambos equipos. Mientras México ya aseguró el liderato del sector y su boleto a dieciseisavos de final, los europeos todavía necesitan sumar para mantener vivas sus posibilidades de avanzar.La situación refleja el contraste entre el pasado y el presente de una selección que alguna vez disputó finales mundialistas. Pero también conecta con una de las ideas que Goldblatt destaca sobre el futbol checo: su capacidad para resistir cuando las circunstancias son adversas.Ante México, Chequia buscará algo más que tres puntos. Intentará demostrar que el heredero de aquella histórica Checoslovaquia todavía puede encontrar un lugar entre las selecciones relevantes del futbol internacional.
La otra cara de Chequia: de dos finales mundialistas a jugarse la vida ante México
Ante México, Chequia buscará demostrar que el heredero de aquella histórica Checoslovaquia todavía puede encontrar un lugar entre las selecciones relevantes del










