El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, hace un gesto mientras habla durante una conferencia de prensa en el Palacio Quemado de La Paz, el 20 de mayo de 2026. (AIZAR RALDES / AFP) / AIZAR RALDESLo que hace unos días parecía encaminar a Bolivia hacia una peligrosa escalada de violencia terminó con un inesperado repliegue del evismo. Tras decretar el estado de excepción, el presidente Rodrigo Paz logró recuperar el control de las carreteras bloqueadas y desactivar las protestas sin que se produjera el temido derramamiento de sangre. Al mismo tiempo, el acuerdo del gobierno con sectores clave dejó políticamente aislado a Evo Morales, quien terminó aceptando un “cuarto intermedio” en las movilizaciones sin haber conseguido su principal objetivo: la caída del mandatario que lleva solo siete meses en el poder.Conforme a los criterios deTipo de trabajo: NoticiasInformación basada en hechos y verificada de primera mano por el reportero, o reportada y verificada por fuentes expertas.