BOGOTÁ (AP) — Abelardo de la Espriella, un candidato ajeno al sistema y respaldado por el presidente estadounidense Donald Trump, parece haber ganado las elecciones presidenciales de Colombia, lo que convierte al país en el más reciente de América Latina en haber elegido un liderazgo más conservador.De la Espriella encabezaba la contienda frente a su rival Iván Cepeda por cerca de un punto porcentual —unos 251.000 votos—, luego de que casi todos los sufragios habían sido contabilizados el lunes. Las autoridades aún no han declarado un ganador. Cepeda ha impugnado los resultados, pero es poco probable que esa revisión modifique el desenlace.De la Espriella hizo campaña con un enfoque de mano dura contra el crimen, lo que incluye el cancelar las conversaciones de paz con grupos insurgentes colombianos y construir megaprisiones, como la de El Salvador. Trump dijo que este candidato —un abogado y empresario apodado “El Tigre"— era el que podía restablecer el orden público en Colombia.A continuación presentamos un vistazo a los países de América Latina que han elegido presidentes conservadores en los últimos años:
Argentina elige a un libertario para enfrentar la inflaciónJavier Milei, economista y comentarista de televisión apodado “El León”, ganó las elecciones presidenciales de Argentina en noviembre de 2023, luego de prometer recortar el gasto público y enfrentar el problema inflacionario que arrastra la nación sudamericana desde hace décadas. El libertario derrotó al movimiento peronista gobernante.Durante su mandato, Milei ha impedido que el banco central del país imprima dinero para financiar el déficit del gobierno y ha recortado el gasto público, medida que ha incluido despedir empleados del Estado y frenar la inversión en programas de infraestructura pública, al igual que una reducción en los subsidios a las facturas de servicios públicos.La inflación de Argentina ha descendido de 211% en 2023 a 32% en 2025. Sin embargo, algunos han responsabilizado a las políticas de austeridad de Milei de reducir el nivel de vida de muchos argentinos, incluidos los trabajadores del sector público.











