Madrid (EFE).- Cuando se cumple el décimo aniversario del referéndum del Brexit, en el que los británicos optaron por salir de la Unión Europea (UE) por un pequeño margen, la industria alimentaria española sufre por mantener un mercado clave bajo nuevas reglas de exportación.
Tradicionalmente Reino Unido era el tercer o cuarto destino de los alimentos y bebidas españoles, pero el Brexit le ha hecho retroceder hasta el sexto lugar (el segundo fuera de la UE por detrás de Estados Unidos).
El aumento de precios de venta, costes y presión competitiva han presionado a las empresas agroalimentarias españolas, que se han tenido que acostumbrar a los trámites y las complicaciones de tratar como país tercero a uno de sus principales clientes, que hasta el Brexit pertenecía al mercado interior.
Acuerdos con Reino Unido
No obstante, las relaciones con Reino Unido marchan con relativa normalidad, a lo que han contribuido algunos acuerdos, como las prórrogas a los controles suplementarios a las importaciones hortofrutícolas (como un certificado fitosanitario), que Londres pospuso hasta enero de 2027, o el acceso que tienen garantizados los pescadores de la UE a las aguas británicas hasta 2038.











