El presidente ruso Vladimir Putin asiste a una ceremonia de colocación de coronas que conmemora el 85º aniversario de la invasión alemana nazi a la Unión Soviética en la Segunda Guerra Mundial, en el día del Recuerdo y el Dolor en la Tumba del Soldado Desconocido junto al muro del Kremlin en Moscú, Rusia, el 22 de junio de 2026
Pavel Bednyakov/Pool vía REUTERS¿Llegó el final, al fin? Tras cuatro años de un crecimiento que burló las sanciones, un grupo cada vez más amplio de economistas de diversos think-tanks sostiene que la economía de guerra de Rusia tiene los días contados. Un nuevo informe publicado por el Instituto Kiel para la Economía Mundial sostiene que el país enfrenta ahora un “agotamiento estructural”. Charles Hecker, del Royal United Services Institute, calcula que “Rusia probablemente ya esté en recesión”. Nigel Gould-Davies, del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, va más allá y habla de “la crisis que se avecina en la economía política de Rusia“. Incluso las cifras oficiales rusas apuntan a una contracción del 0,2% del PIB en el primer trimestre, en comparación con el año anterior.Desde que invadió Ucrania a principios de 2022, la Rusia de Vladímir Putin se ha burlado de quienes pronosticaban repetidamente el colapso económico. Desafió las sanciones occidentales reorientando el comercio hacia países como China e India, y gastó sus amplias reservas fiscales en las fuerzas armadas, infraestructura y beneficios sociales. Entre 2022 y 2025, el PIB per cápita de Rusia, ajustado por inflación, aumentó un 12%; una cifra que no resulta impresionante si se la compara con el estándar de otros mercados emergentes como China o India, y que además está inflada por una producción de defensa que no beneficia a los hogares, pero que no deja de ser un buen resultado frente a los pronósticos catastrofistas. A pesar de las nuevas tensiones, la economía de guerra del país no está al borde del colapso.PUBLICIDADEmpecemos por las débiles estadísticas oficiales. Se trata, en gran medida, de un espejismo estadístico. El aumento del impuesto al valor agregado (IVA) en enero, que pasó del 20% al 22%, había impulsado a los rusos a realizar compras masivas a finales de 2025, lo que apuntaló el crecimiento de ese trimestre a expensas del siguiente. El comienzo de 2026 también contó con menos días laborables que el año anterior y con un clima nefasto, incluso para los estándares rusos. Un indicador potencialmente más limpio de la actividad económica, elaborado por Goldman Sachs, es consistente con un crecimiento lento pero descarta una crisis profunda. Los datos de VEB, otro banco, apuntan a una aceleración del PIB en marzo y abril, en parte gracias al repunte de los precios del petróleo. Es casi seguro que Rusia no está en recesión.En otros sectores, el panorama es mixto. La confianza del consumidor cayó, según una medición del Centro Levada, una encuestadora independiente. Sin embargo, venía de estar cerca de un máximo histórico. Puede que conseguir empleo sea un poco más difícil que hace uno o dos años, pero la desocupación se mantiene cerca de su mínimo histórico, en torno al 2%. A Rusia le está costando más exportar combustibles fósiles —el motor de su economía— a medida que Ucrania intensifica los ataques contra su infraestructura energética, y en un contexto donde los precios del petróleo se desplomaron tras los picos alcanzados durante la guerra de Irán. Aun así, las exportaciones totales de bienes en abril (las últimas cifras oficiales disponibles) fueron ligeramente superiores a las del año anterior.PUBLICIDADGente cruzando una calle con la sede de la compañía petrolera rusa Lukoil al fondo, en Moscú, Rusia, el jueves 23 de octubre de 2025









