SpaceX, la compañía aeroespacial fundada por Elon Musk, atraviesa una etapa de contrastes. Mientras fortalece su posición en el creciente mercado de infraestructura para inteligencia artificial (IA) con acuerdos valorados en miles de millones de dólares, también enfrenta una fuerte presión financiera y ha decidido acudir por primera vez a una emisión de deuda para refinanciarse.

La empresa anunció un nuevo contrato con la startup Reflection AI, mediante el cual esta última pagará US$150 millones mensuales desde julio del 2026 hasta el 2029 por acceso a capacidad de cómputo basada en chips Nvidia GB300 instalados en el centro de datos Colossus 1, en Memphis, Tennessee.

El acuerdo tiene un valor potencial de hasta US$6 mil 300 millones, aunque ambas compañías podrán cancelarlo con un aviso previo de 90 días una vez transcurridos los primeros tres meses de vigencia.

Este es el tercer contrato de gran escala que SpaceX firma en apenas dos meses para alquilar infraestructura de procesamiento destinada al entrenamiento y operación de modelos avanzados de inteligencia artificial.

Antes de Reflection AI, la compañía ya había cerrado acuerdos con Anthropic y Google. En el caso de Anthropic, los pagos ascienden a US$1 mil 250 millones mensuales, mientras que Google desembolsará US$920 millones al mes. Ambos convenios se extenderán hasta el 2029 y contemplan cláusulas de cancelación similares.