Tras la salida a bolsa de SpaceX, el conglomerado del espacio y de la inteligencia artificial ( IA) del que Elon Musk tiene un 40% de propiedad y más del 80% de los derechos de control, el mercado valoró la empresa en más de dos billones de dólares (trillones en EE.UU.). Entre las actividades de SpaceX, aparte de los satélites de Starlink, están la startup xAI (que pierde mucho dinero y no está en la frontera de los modelos más desarrollados), los cohetes Starship y los proyectos de poner en órbita una red de centros de datos y establecer una colonia para un millón de personas en Marte, pasando por desarrollar la economía lunar. No falta ambición. VICTOR J. BLUE / BloombergMusk ha puesto en cuestión la visión y eficacia de la administración pública en la conquista del espacio. Eso ha entusiasmado a los inversores y augura exitosas salidas a bolsa de dimensiones similares a los laboratorios de la IA OpenAI y Anthropic, así como una emisión de acciones de Google. La innovación disruptiva cotiza en bolsa. Además, plataformas tecnológicas como Amazon, Alphabet (Google) y Meta emitirán grandes cantidades de deuda para financiar las inversiones en IA, como los centros de datos. ¿Qué consecuencias tendrá esta gran demanda de financiación en los mercados, la macroeconomía y la sociedad?De entrada, nos podemos preguntar si el mercado podrá absorber la oferta prevista de acciones. No tendría que haber problemas si no hay ningún accidente, dado que solo representan una pequeña parte del valor total del mercado en EE.UU. (más de 70 billones de dólares). Además, hay mucho capital líquido esperando en los fondos de dinero y fuera de EE.UU., deseoso de grandes retornos. Otra cuestión es si este será un buen negocio para los inversores. Según algunos estudios académicos, el rendimiento para tres años tras salir a bolsa es muy inferior por término medio que el retorno del mercado. Señalemos que las emisiones de acciones tienden a hacerse cuando las empresas están sobrevaloradas; hasta ahora, las tecnológicas más bien compraban sus propias acciones, ahora la tendencia ha cambiado.Puede haber un exceso de inversión en la carrera para ser el primero en el mercado de la IAPuede haber exceso de inversión en la carrera para ser el primero en el mercado de la IA. Actualmente compiten las plataformas como Amazon, Google, Meta, Microsoft, junto con los entrantes como OpenAI, Anthropic y xAI, y el fabricante de chips Nvidia. Es posible que no haya sitio para todo el mundo en el mercado. Si algunas inversiones de estas empresas no dan el retorno esperado, los inversores perderán dinero y las consecuencias no serán muy graves para la economía siempre que no se hayan financiado con deuda. Ese fue el caso del estallido de la burbuja puntocom el 2000. Pero ahora más compañías se han endeudado para intentar ganar la carrera con riesgo para la estabilidad financiera. También para la macroeconomía, pues en EE.UU. la inversión relacionada con la IA representa un tercio de la inversión empresarial. Esto explica el dinamismo económico en EE.UU., pese a los aranceles y las restricciones a la inmigración impuestas por el Gobierno.Las diversas salidas a bolsa plantean también un problema para la integridad del mercado y la gobernanza de las empresas. Los criterios de inclusión de estas para entrar en los índices de los mercados se han relajado en algunos, como el Nasdaq, para atraer las salidas a bolsa. Eso quiere decir que los inversores en fondos que siguen los índices bursátiles invertirán automáticamente enseguida. En esas empresas el control está en manos de los fundadores e insiders con acciones que tienen más derecho político (de voto) que el resto (diez veces más en SpaceX).Necesitamos que el desarrollo de tecnologías como la IA lo hagan empresas con estándares muy altos de gobierno corporativo y transparencia. Vista la enorme influencia de empresas como SpaceX, cruciales para comunicaciones y defensa (lo hemos comprobado en Ucrania), sorprende aún más que el Estado no mantenga el control de infraestructuras clave como la red de satélites de comunicaciones. La defensa es un bien público que ha de estar bajo control democrático. Llegar a la Luna era un objetivo colectivo, ahora parece que llegar a Marte sea un objetivo privado guiado por el interés económico.
Economía marciana, por Xavier Vives
Tras la salida a bolsa de SpaceX, el conglomerado del espacio y de la inteligencia artificial ( IA) del que Elon Musk tiene un 40% de propiedad y más del 80% de los derechos de control, el mercado valoró la empresa en más de dos billones de dólares (trillones en EE.UU.). Entre...












