Cincuenta y seis obras de Candido Portinari están expuestas en el Museo Nacional de China, en Pekín, en la primera exposición de un artista brasileño en el principal museo del país. La muestra forma parte del Año Cultural Brasil-China, una iniciativa diplomática acordada entre Lula y Xi Jinping en 2024.La elección de Portinari para representar a Brasil no es casual. La familiaridad de los chinos con su obra proviene menos de similitudes estéticas y más de una convergencia temática: la trayectoria de los migrantes, la pobreza y el mundo rural o periférico como escenario —una experiencia histórica común a ambas naciones. Obras como "Retirantes" dialogan directamente con pinturas chinas del siglo XX, como "Refugiados", de Jiang Zhaohe.
"La narrativa visual de Portinari no resulta extraña al público chino, al menos no para quienes conocen la tradición artística china del siglo XX", afirma Guo Cunhai, del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Academia China de Ciencias Sociales.
El curador João Candido Portinari, hijo del pintor, seleccionó obras que recorren las etapas lírica, social, folclórica y religiosa de su padre. Aunque militante del PCB, Portinari resistió al realismo socialista doctrinario. Según la historiadora Annateresa Fabris, "su opción por el realismo no tiene nada de doctrinario".











