En una tribuna publicada el 3 de febrero de 2010 en estas p�ginas, el magistrado Javier G�mez de Lia�o escribi�: �Los romanos dec�an age quod agis. La locuci�n latina pudiera traducirse al espa�ol 'lo que hagas hazlo bien' o, con mayor sencillez, 'haz lo que debes'. El fiscal Gordillo siempre despreci� la injusticia. Mi amigo y ya cofrade Ignacio Gordillo es un hombre que, aplic�ndose as� mismo el age quod agis, como abogado har� lo que debe, sin permitirse el m�s leve titubeo�. Esta declaraci�n de principios sintetiza la solidez jur�dica, la rectitud moral y la integridad profesional del fiscal Ignacio Gordillo �lvarez-Vald�s, fallecido ayer en Madrid a los 75 a�os, tal como comunic� el Colegio de la Abogac�a de Madrid, instituci�n en cuya Junta de Gobierno desempe�� responsabilidades entre 2013 y 2018.Considerado una de las figuras m�s reconocidas del Derecho Penal espa�ol, recal� como fiscal en la Audiencia Nacional en 1980 tras su paso por las Audiencias Provinciales de Girona y Valladolid. Gordillo particip� en algunas de las causas m�s relevantes de la democracia espa�ola. Su padre hab�a sido magistrado del Tribunal Supremo. Deja dos hijas tambi�n fiscales tras una extensa trayectoria en la que sobresali� por ser �un caballero, estudioso, trabajador, buen compa�ero. Ten�a la toga pegada a la piel�, explica a EL MUNDO G�mez de Lia�o, con quien comparti�, entre otras investigaciones, la del secuestro a manos de ETA de Jos� Antonio Ortega Lara.En su lucha contra el terrorismo de Estado de los denominados Grupos Antiterroristas de Liberaci�n (GAL), ejerci� de fiscal del caso Lasa y Zabala, el secuestro y asesinato de Jos� Antonio Lasa y Jos� Ignacio Zabala, enterrados en cal viva en 1983 y cuyos cuerpos fueron identificados en 1995. Fue uno de los episodios m�s graves en la guerra sucia contra ETA. El propio Gordillo, en declaraciones a la televisi�n p�blica vasca EiTB, confes�: �aqu� las presiones han existido siempre, fui despedido en varias ocasiones en los temas del GAL�.Preguntado por el origen de esas coacciones al poder judicial, respondi� que �el Ejecutivo [entonces presidido por Felipe Gonz�lez] era el primer interesado en que la investigaci�n no siguiera�. En un art�culo aparecido en este peri�dico, del que fue un asiduo colaborador, tach� de intolerables las �rdenes que recibi� del fiscal general del Estado �al interesar la libertad de los presos preventivos en la causa de los GAL, y que no fueron en favor de la independencia del fiscal�. La historia no se parece, pero rima.�La primera vez que o� mencionar las siglas de los GAL -revel� en una tribuna en este diario- sent� una enorme extra�eza. No pod�a aceptar ni comprender que la Polic�a espa�ola pudiese actuar en el sur de Francia cometiendo hechos delictivos y que todo ello fuese amparado, desde las altas esferas, por un concepto err�neo de luchar contra el terrorismo�. Gordillo proces� a los polic�as Jos� Amedo y Michel Dom�nguez, e investig� al general Enrique Rodr�guez Galindo. �Las �rdenes ven�an de la direcci�n del Ministerio del Interior. Era, sin tapujos, terrorismo de Estado�, sostuvo.Antes de ser retirado de los sumarios de los GAL, el entonces fiscal general del Estado Javier Moscoso [nombrado por Felipe Gonz�lez despu�s de ser ministro de la Presidencia] le oblig� por escrito, en septiembre de 1988, a que no se opusiera a la petici�n de libertad para Amedo y Dom�nguez, que �l hab�a solicitado en base a unas falsas cartas de unos mercenarios portugueses que exculpaban al subcomisario y a su compa�ero. Y en 1993, sin consultar con el fiscal general Eligio Hern�ndez [nombrado para ese cargo por Gonz�lez despu�s de haber sido diputado socialista en Canarias], Gordillo present� una denuncia contra Amedo y Dom�nguez por el secuestro de Segundo Marey. Gracias a la iniciativa del fiscal de la Audiencia Nacional, el delito no qued� prescrito, dejando as� abierta la puerta para que el caso GAL llegara al Supremo. �Los terroristas no pueden ser combatidos con el terrorismo�, le dijo al periodista Agust�n Yanel el 3 de abril de 1995.El fiscal Gordillo, despu�s de m�s de 16 a�os en la Audiencia Nacional, tal como consignaron los entonces periodistas de investigaci�n de esta casa Antonio Rubio y Manuel Cerd�n, �se hab�a convertido en ese momento en testigo negativo para algunos sectores del poder pol�tico y judicial�. Y no s�lo por su papel activo en la investigaci�n sobre los GAL, sino por haber estado presente en los casos de mayor relevancia que pasaron por la Audiencia Nacional durante los 80 y 90: comandos Madrid y Barcelona de ETA, GAL (casos Amedo y Dom�nguez, Marey, Lasa y Zabala..), Rumasa, el secuestro de Aldaya y Ortega Lara, Argentia Trust, Macosa.... Su itinerario profesional, de probada independencia, lo convirti� en un personaje inc�modo para la larga lista de fiscales jefes que se hab�an ido sucediendo en la Fiscal�a General y en la Audiencia Nacional tanto en el tardofelipismo como en la incipiente etapa de Jos� Mar�a Aznar.�Los fiscales -acostumbraba a decir Gordillo- no podr�amos acudir a juicios contra bandas terroristas si por otra parte estamos permitiendo que se oculten otros actos terroristas como los de los GAL�. Esa misma altura moral es la que le permiti� dar la cara ante ETA. Tras el asesinato de su compa�era Carmen Tagle el 12 de septiembre de 1989, en la intensificaci�n de las medidas de seguridad en el �mbito judicial le llev� a pagar, tal como �l mismo reconoci�, un coste familiar alt�simo: �No pod�as tener tel�fono a tu nombre, ni siquiera figurar en el padr�n municipal. Tampoco pod�amos tener cuentas a nuestro nombre. Siempre hab�a que estar ocultando a d�nde ibas, d�nde viv�as, incluso qui�n eras. Tras aquel terrible asesinato todos trat�bamos de ser personas desconocidas�.Licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid, fue profesor de Derecho Penal en la UNED y en el CEU, y de Derecho Procesal en la Complutense. Su tesis doctoral, centrada en la blasfemia y la libertad religiosa, obtuvo la calificaci�n de sobresaliente cum laude. Adem�s, ha dado clases en el M�ster de Periodismo de EL MUNDO.Quienes trabajaron a su lado o mantuvieron un estrecho v�nculo dan fe de su exquisito rigor en el ejercicio de su trabajo, tanto en la Fiscal�a como en la abogac�a -primero se incorpor� a Mart�nez-Echevarr�a Abogados como responsable del �rea penal y, posteriormente, abri� su propio despacho-, se�alan su coraje c�vico, lo que le llev� a no rehuir ning�n asunto. Consider� que �la prisi�n permanente revisable habr�a evitado asesinatos de ETA� y, en pleno juicio en el Supremo por el proc�s, sostuvo que �los espa�oles tenemos que agradecer a todos los fiscales su defensa del Estado de derecho, de la Constituci�n y del ordenamiento jur�dico�.Con respecto a la Fiscal�a, defendi� esta instituci�n como �ajeno totalmente a cuestiones pol�ticas�. En una entrevista en Diario 16, en 1998, sentenci�: �Los pol�ticos deben respetar y acatar las decisiones de los tribunales. Igualmente los jueces no deben opinar en sus resoluciones sobre aspectos pol�ticos. Es decisivo que cada uno act�e con plena independencia y responsabilidad�. No s�lo es una advertencia para el presente, sino el legado de un fiscal indomable