Actualizado Lunes,
junio
18:48Visto por fuera, Taberna Garibaldi es un bar m�s. Dentro, hay m�s de los t�picos de la izquierda de la izquierda: destaca un hilarante retrato de Fidel, que se parece m�s a Paquirri que al de Bah�a de Cochinos. En la barra, un camarero que no para de servir dobles y tercios. Es el �nico a cargo del local. Dentro, un cocinero que limita la carta. En la entrada, un letrero que dice claro que no se atiende en terraza. Autoservicio a lo yanqui. Se va llenando y no se suma m�s personal. El personal lo forman dos espartanos que lidian con un local que se va colmando. El mercurio afuera marca m�s de 30 grados. Y el calor se multiplica ante la denuncia de la CNT de que este es el ��ltimo basti�n del abuso laboral�.Los socios de este negocio —que no cooperativa, por cierto— son Pablo Iglesias, exvicepresidente del Gobierno de Pedro S�nchez; Sebasti�n Fiorilli, colaborador habitual de Diario Red y poeta; y Carlos �vila, quien se presenta en redes como �militante de la palabra y la melod�a�. Son los tres pilares de este lugar hoy situado en la Miguel Servet 23, una calle con el nombre de un sabio jud�o, cient�fico y te�logo, que descubri� la circulaci�n pulmonar de la sangre en el siglo XVI. A estos tres socios apunta el sindicato anarquista, con Iglesias Turri�n como principal diana, de quien les separan diferencias ideol�gicas irreconciliables. �Los parlamentos y gobiernos forman parte del problema, no de la soluci�n�, se�alan desde siempre en la CNT. Son agua y aceite.DURRUTI, INTOCABLEEl ardor entre ambos viene de lejos. Pero se hizo m�s hiriente por un divertimento en el nombre de un c�ctel. El Durruti Dry Martini escoci� entre los forofos de Buenaventura Durruti. Ninguna broma cabe para la CNT con el l�der ca�do en batalla. Algunos de sus seguidores m�s fieles lo ven como una doble burla porque Durruti, tras caer herido de bala, fue llevado al Ritz, cuando el hotel se hab�a convertido en un hospital improvisado. El Ritz, tanto el de Madrid como el de Par�s, fue uno de los pilares de la difusi�n del c�ctel. Adem�s se sabe que los nazis lo beb�an a raudales en la sede gala. El doble juego no gust� nada de nada a los anarquistas.�Ha sido precisamente el empleo del nombre del hist�rico l�der de la CNT como elemento de marketing lo que habr�a enfadado a colectivos anarquistas que, a trav�s de una pintada, han querido advertir al fundador de Podemos sobre la contradicci�n que supone utilizar la figura del c�lebre leon�s fallecido durante la Guerra Civil para ganar dinero vendiendo copas�, relat� EL MUNDO cuando, antes de la apertura del viejo local de la calle Ave Mar�a, fue vandalizado por el uso publicitario del apellido de Buenaventura.Pedimos la carta en la Taberna Garibaldi para dar fe de que las calificaciones de 2,8 estrellas sobre 5 de Tripadvisor y 3,8 sobre 5 de Google tienen asidero. El comensal Andr�s comenta: �La idea puede resultar brillante; la ejecuci�n, un sainete. Ech� un buen rato con la boca abierta contemplando las ocurrencias que la convierten en atracci�n tem�tica: Ozores no lo hubiera hecho mejor. La taza del v�ter, sin tapa... Los nombres de las raciones (ensaladilla sovi�tica, cazuela de banqueros a la sidra...) son de humor carpetovet�nico... Todo es una autoparodia. No dej�is de ir, es fascinante�. Calificaci�n: 2 estrellas.Tiene tambi�n sus defensores. Como Luna, que se rinde a sus encantos zurdos. �Decoraci�n muy �nica, con una vibra particular pero que deja una experiencia placentera. Buen servicio, aunque tard� bastante. Las raciones de gyozas y chorizo, muy bien... El �nico inconveniente han sido los ba�os, que dejan que desear en mantenimiento�.Para saber m�sLos platos con nombres como �Hamburguesa no Burguesa� no estaban disponibles. Hab�a vieiras recomendadas, pero no lo vi propio de una tasca obrera. Prob� sus patatas bravas. Bien. Escasas, pero m�s que correctas. Eso s�, el aire acondicionado iba a escasa potencia. El camarero, un espartano, pod�a con el calor y con el lleno casi total. Todo sonrisas y buena onda. En la barra una compa�era fuera de horario se ofrec�a a ayudar. Hay esp�ritu de colaboraci�n entre iguales.Son parte del equipo que —desde la cuenta del bar, es decir, de los due�os de Taberna Garibaldi— supuestamente han dado la cara por sus empleadores. La lucha de clases queda desvanecida. Hablan de que la �totalidad de trabajadores en activo� dicen que �solo una compa�era de la plantilla, en situaci�n de baja laboral desde hace varios meses, est� afiliada a ese sindicato� y �que hace meses, todos nosotros y nosotras comunicamos por escrito a la direcci�n de la empresa que la compa�era en situaci�n de baja no nos representaba sindicalmente a ninguno�. Es decir, literalmente, que la CNT no les representa."COMPA�EROS" JEFESDefienden a Iglesias y socios. �Cuando ha habido problemas en el trabajo los hemos planteado y resuelto dialogando con los compa�eros encargados de la administraci�n y la gesti�n de la taberna�. Haciendo �nfasis en uno sobre otros. �No aceptamos que se aproveche la notoriedad de uno de los socios de la empresa para favorecer, en nuestro nombre, intereses pol�ticos y medi�ticos ajenos a nosotros�.Paso a la terraza, en la �nica mesa disponible. Quer�a ir con un c�ctel. El Durruti Dry Martini era mi idea. Imposible. �No hay c�cteles hasta el fin de semana�, me advierten. Opto por una cerveza de grifo que no conoc�a. Color verde San Patricio. Buena elecci�n. En la mesa repaso el comunicado de la CNT; est� de m�s decir que aqu� son palabras malditas. Desde que fund� Podemos, a Pablo Iglesias e Irene Montero se le acumulan las acusaciones laborales. Con distinto �xito. El caso de la ni�era: archivado. La denuncia de su escolta: resuelto mediante acuerdo entre las partes. Queda pendiente resolver las graves acusaciones hechas por la CNT... Y lo que apunta el documental Romper el bloque. �No te tratan como a un humano, te tratan como escoria�, se�alan sobre lo que pasa en Canal Red, el proyecto audiovisual de Iglesias. Salud.








