Bajad las armasLucharon contra la ley. Y la ley venci�Pedro S�nchez, presidente del Gobierno, durante un acto este lunes.EFEActualizado Lunes,
junio
17:29Audio generado con IAAntes de que la estirpe socialdem�crata representada por Madina fuera extinguida en las primarias que gan� S�nchez -hoy sabemos que dopado con financiaci�n h�meda-, Rubalcaba dej� dicha una frase que hoy resuena como una advertencia b�blica: "El que le echa un pulso al Estado lo pierde". La pronunci� en un contexto distinto al de la corrupci�n: el de la lucha contra el terrorismo. Pero el desenlace, por fortuna, es el mismo. Porque una democracia en la que ese pulso no lo gana el Estado deja autom�ticamente de ser una democracia.Por eso hoy es un d�a de celebraci�n para todos los dem�cratas. Que los sanchistas hayan dejado serlo -no de otro modo se explica que se escandalicen de que el Supremo premie la colaboraci�n- es comprensible: son ellos los que echaron el pulso. La sentencia dictada por los penalistas m�s prestigiosos del pa�s env�a un mensaje un�nime a todos los implicados en este psicodrama terminal llamado sanchismo, a todos esos (empezando por el N�mero Uno) que llegaron a creer que podr�an hacer con las instituciones espa�olas lo mismo que �balos con el parador de Teruel: "No solo vais a perder. Vais a perder de forma ejemplar". Si la celda de Soto no acaba siendo la �ltima morada que ocupe el N�mero Dos de Pedro en esta vida ser� solo porque tambi�n la justicia humana contempla la misericordia final.No se condena a un putero que robaba para financiar sus vicios. Se condena al portavoz de la moci�n de censura que puso a una banda en el poder con el pretexto de regenerar la democracia. Esa banda se crey� y se sigue creyendo impune, y la prueba es el estupor y la c�lera con que reacciona a lo obvio: el Estado se defiende de sus enemigos. La prueba es tambi�n la p�sima estrategia de defensa que siguieron �balos y Koldo, neg�ndolo todo hasta el �ltima d�a como si estuvieran en el plat� de Risto y no en el tribunal de Marchena. Esto ya no va de relato, muchachos: va de vuestro pellejo.Naturalmente que Julito, Santos y Leire har�n bien en tomar nota de la persuasiva generosidad mostrada con Aldama. Es su pellejo o el de Zapatero y S�nchez. El Estado italiano solo pudo defenderse de la mafia de Riina y de la corrupci�n de Craxi incentivando la figura de los pentiti: los arrepentidos. Lo cual coloca a Puente o a Rufi�n en la desairada posici�n de los defensores de la omert�. No soy yo el que los llama mafiosos: son ellos los que adoptan ese papel despreciando a los que se abren a contar lo que saben.Lucharon contra la ley. Y la ley venci�.








