Un aptónimo es un nombre de persona que tiene una relación directa con su profesión, con sus rasgos físicos o bien con algún otro rasgo de su personalidad, sobre todo si permite un cierto juego irónico. Un peluquero que se apellide Calvo, por ejemplo, una dermatóloga que se llame doctora Gratacòs o el ya famoso director de Copernicus, el ente europeo que se ocupa del cambio climático, obligado a hablar de todo tipo de desastres meteorológicos pero que luce un apellido optimista: el doctor Carlo Buontempo. Kai Pfaffenbach / ReutersA pesar de que la mayoría de mortales mantenemos invariables el nombre y los apellidos toda la vida, la aptonimia puede ser circunstancial, según si cambiamos de trabajo. Durante el pujolismo se hicieron populares dos profesionales que ocuparon varios cargos de responsabilidad en la Conselleria d’Agricultura, Ramaderia i Pesca. Uno se llamaba Peix y el otro Miralpeix.Kubo, tercer mundial, supera los dos de Redondo y Cuadrado, y Raya debutaProbablemente, una de las modalidades más sorprendentes de aptonimia es la que aflora por culpa de una circunstancia imprevista. Recuerdo el caso del futbolista Danny Drinkwater, retirado en el 2023 tras jugar en diversos equipos de la Premiere, como Manchester United, Leicester o Chelsea, que vivió ajeno a su potencial aptonímico hasta que un día dio positivo en un test de alcoholemia. Los tabloides ingleses se pusieron las botas con el agua que su apellido lo instaba a beber­.Mi primera alegría de este Mundial de fútbol, más que el hat-trick de Messi, fue un tuit aptonímico del lusófono Bruno Guedes, que daba una dimensión geométrica digna de los mejores analistas de fútbol cuando hablan de bloques bajos, falsos nueves o laterales desdoblados en extremos. Escribió Guedes: “O japonês Kubo é o primeiro jogador com nome de uma forma geométrica a disputar 3 mundiais. Superou Redondo e Cuadrado, ambos apenas com duas participaçôes”. La aptonimia geométrica despierta el instinto investigador de un montón de ociosos; ya han aparecido el centrocampista brasileño Nelson Angulo y dos porteros que confirman la regla: el camerunés N’Kono también es tridimensional (fue a tres mundiales), mientras que el español Raya solo lleva uno.