Un chascarrillo es, según la RAE, una anécdota ligera y picante. Una frase aguda que tiene un tono gracioso, picaresco o ingenioso y cuyo objetivo principal es hacer reír o entretener. Salvo que el aludido en la chanza se llame David Sánchez Pérez-Castejón y sea hermano del presidente del Gobierno. En ese caso, la gracia puede arrastrarlo al banquillo de los acusados, afrontar un juicio por “enchufismo” y enfrentarse hasta tres años de cárcel. No es broma. Ni bulo. Ni desinformación. Es la España que delira: al banquillo por un chascarrillo. Alguien dijo que escuchó a alguien decir que alguien había dicho…
David Sánchez está siendo juzgado, con otras 10 personas, en la Audiencia Provincial de Badajoz por supuestas irregularidades en la creación de un puesto de la Diputación de Badajoz en 2017, cuando su hermano no era presidente del Gobierno ni secretario general del PSOE porque había dimitido en el traumático Comité Federal de octubre de 2016 que abrió en canal su partido. Y, aunque el presidente de la Sala ha decidido retirar uno de los delitos por los que se sienta en el banquillo -el de nombramiento ilegal- se le juzga por tráfico de influencias en concurso medial y prevaricación administrativa.














