El despacho del alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, no ha cambiado mucho respecto a cómo lo tenían sus dos últimos predecesores, Xavier Trias y Ada Colau. Cada alcalde impregna su personalidad en los detalles que decoran esta estancia y que se muestran a las visitas como elementos de distinción. En el caso de Collboni, su sello personal se nota en las once fotografías y otros objetos que son visibles en su mesa de trabajo y en dos estanterías de la oficina.En el caso de las fotografías, predominan las de índole política y todas ellas llevan un mensaje implícito. Una de las más visibles es la que aparece junto a los alcaldes socialistas que ha tenido la capital catalana en democracia (Narcís Serra, Pasqual Maragall, Joan Clos y Jordi Hereu) y que plasma la tradición del PSC al mando de Barcelona encarnada ahora en Collboni. En esta línea política e institucional se pueden ver dos imágenes significativas: una de Pedro Sánchez que aparece solo, y otra donde se ve a Collboni junto a Felipe VI. Ambas fotos contienen sendos textos manuscritos del presidente y del Rey dedicado al alcalde. Hay otra instantánea de Salvador Illa y Collboni sentados en un banco y en la que el alcalde señala al president un lugar en el horizonte. La relación de ambos es estrecha desde que el actual alcalde fue jefe de Illa en el Ayuntamiento. Collboni también tiene junto a su mesa una fotografía de su candidatura electoral de 2023 en el anillo olímpico de Montjuïc.Las fotos y objetos que tiene Collboni en su oficina tienen una calculada carga políticaAdemás de tres fotos con sus familiares, llaman la atención tres imágenes en blanco y negro. Una es de la periodista Montserrat Roig, destacada feminista y catalanista fallecida en 1991. La segunda es la icónica instantánea del presidente chileno Salvador Allende armado y con casco en el Palacio de la Moneda poco antes de morir durante el golpe de Estado de Pinochet en septiembre de 1973. Tiene mucho que ver con esto el libro que hay sobre su mesa del alcalde: “Atrapar a un dictador: La búsqueda de la justicia en un mundo de impunidad” de Reed Brody. Y la tercera foto tiene también un carga política y personal para Collboni. Se trata de un retrato de Harvey Milk, el primer hombre abiertamente homosexual que fue elegido para un cargo en los Estados Unidos y que fue asesinado en 1978. Junto a esta fotografía hay una bandera del orgullo LGTBI. El mensaje es claro porque Jaume Collboni presume de ser el primer alcalde gay de Barcelona.En una estantería bajo una ventana hay tres recipientes de vidrio que contienen papelitos de colores con felicitaciones, propuestas y preguntas de los alumnos en las escuelas que visita el alcalde. “No hay envase para las quejas”, bromea Collboni.Collboni muestra un recipiente con preguntas que le hacen escolares de la ciudadNorman GarcíaFinalmente, sobre un mueble donde Ada Colau había colocado fotos de mujeres relevantes, ahora hay un reloj antiguo y un fragmento de una placa destruida que indicaba la Plaza de Barcelona en el barrio de Tel al-Hawa de la ciudad de Gaza. Debido a los bombardeos de Israel, esa placa quedó destruida, como toda Gaza. El objeto sirve al alcalde para explicar a las visitas que Gaza es hoy el distrito 11 de Barcelona. Collboni rescató así una idea de Pasqual Maragall cuando creó ese mismo distrito 11 de Barcelona para apoyar la ciudad de Sarajevo tras la guerra de los Balcanes.Dos últimos detalles. En la estancia hay cuatro banderas (la de Barcelona, Catalunya, España y Europa) cada una sobre su pedestal y en dos pequeños recipientes de vidrio se ofrecen caramelos tipo “adoquines” zaragozanos que difícilmente ninguna visita se atreve a probar por su tamaño y contundencia. El despacho del alcalde no es solo una oficina de trabajo sino un lugar donde cada inquilino muestra su personalidad política en los pequeños detalles. Nada es improvisado.Periodista nacido en Arenys de Mar. Vicedirector de La Vanguardia. Antes trabajó para medios como El Punt, El Correo Catalán, Cadena 13, Agencia EFE, TVE, Avui o 20 Minutos