Minuto 80 del Argentina-Argelia. Cambio en la albiceleste. Un emocionado Lionel Scaloni espera sentado al jugador que deja el césped, que no es otro que Leo Messi, autor de un hat-trick. El futbolista, convertido ya en el máximo goleador de la historia de los Mundiales, se abraza primero a Pablo Aimar y después a Scaloni. Ambos se han puesto de pie para recibirle. “Te quiero mucho”, le susurra el técnico al diez al oído. Después vuelve a su silla y están a punto de brotarle las lágrimas por el momento.
Es otro ejemplo más de que uno de los secretos de esta Argentina, que ganó el Mundial de Qatar en el 2022, es que no esconde sus emociones. El fútbol siempre fue un espacio de no mostrar debilidad, para hacerse el duro. Ya no. No para Argentina, que gestiona el grupo con mucha inteligencia emocional.
Al borde del llanto
El seleccionador de la albiceleste se emocionó con el 'hat-trick' de Messi a Argelia y le susurró “Te quiero mucho” cuando le sustituyóSi por algo destaca Scaloni y el tándem que forma con Aimar –por cierto, el ídolo de infancia de Messi– es que no son dogmáticos en la estrategia sino que priorizan el ánimo. Son más de conservar el buen ambiente, la unión y ampliar la piña que forman los jugadores que de innovar o de sorprender con alguna decisión. Porque, para ellos, el camino y la compañía es más importante que el medio de transporte y la velocidad.













