ATLANTA (Enviados especiales).- En un estadio volcánico que cobijó un partido histórico, inolvidable, Lionel Scaloni intentó correrse de la escena, pero no pudo. La comunión entre los futbolistas y los hinchas, después de una victoria épica sobre Egipto, que clasificó a la Argentina para los cuartos de final del Mundial 2026, es una imagen que el seleccionador se llevará del Mercedes-Benz Stadium para toda la vida. Con aciertos y errores, el DT diseñó un grupo que jamás se siente vencido, aún en pasajes oscuros y, en el campo de juego, las respuestas futbolísticas y anímicas se multiplican. No es un detalle que Scaloni, todavía en el césped, rompiera en llanto por la emoción, cuando la transmisión de televisión intentó entrevistarlo. “No puedo levantar la mirada, lo siento. Estoy emocionado. Qué grupo de jugadores, hermano… Ya está, me tengo que ir”, dijo, disculpándose por no poder controlar las sensaciones que lo envolvieron. Lionel Scaloni mira el desarrollo del juego, mientras Walter Samuel habla con el cuarto árbitro: Argentina superó a Egipto con el corazón Aníbal Greco / Enviado Especial - LA NACION“El futbol tiene estas cosas, por eso yo me hice entrenador: para, cuando dejara de jugar, tener estas emociones. Sufrí en el banco de suplentes como todos ustedes. Las emociones que nos da un partido de fútbol a los argentinos son inigualables y repito: soy entrenador por esto. Esta no fue una final, pero la magnitud es comparable con muchísimas cosas grandes que hemos vivido. Siempre tuve la sensación de que somos un equipo que va para adelante, intenta jugar con la suya: el fútbol es esto. La táctica y estrategia es importante, pero si no tenés esa parte que tuvimos, quedábamos eliminados. Por eso esa famosa frase que dijo Leo [Messi] en Qatar, ‘no los vamos a dejar tirados’. Se nota, se palpa, y por eso te emociona”, relató Scaloni, acerca de cómo vivió un encuentro que resultó trepidante en emociones. Con los brazos cruzados detrás del cuerpo, levantándolos para pedir que el juego se reponga con rapidez cuando el resultado no era favorable, parado prácticamente sobre la línea lateral animando a los jugadores que sostener la presión... Scaloni vivió el partido con intensidad, como si se tratara de un futbolista-entrenador. “El partido siempre fue nuestro, más allá de que ellos tuvieron dos o tres ráfagas. Son un gran equipo, pero más allá del penal, en el primer tiempo tuvimos tres o cuatro situaciones claras, que si nos poníamos 2-0 o 2-1, nadie decía nada”, consideró sobre el funcionamiento en el comienzo, cuando la Argentina aun en desventaja era dominante. Pero también volvió a focalizar el cómo, las razones, que posibilitaron la reacción: “Cuando la pelota no entra y ellos nos hacen el segundo gol y están cómodos, seguimos intentándolo, que fue lo que les dije en la pausa de hidratación: no dar nada por perdido. Y se dio, como podría no haberse dado, pero si tenía que perder, prefería perder así. No pasa nada si se pierde de esa manera, me encantaría que fuera así”. Al pie del campo de juego, Lionel Scaloni vive los partidos con intensidad; tras el triunfo, el santafecino dejó escapar sus emocionesAníbal Greco / Enviado Especial - LA NACIONLos gestos de serenidad, de sosiego, la búsqueda de ofrecer respuestas a cada pregunta sin emocionarse, una imagen que refleja cómo bajan las pulsaciones con el paso de los minutos. “Siempre me emociono, a veces salen las lágrimas, esta vez salieron. En el vestuario me dicen la Llorona, no paro de emocionarme. Volver a sentir lo que sentimos con Pablo [Aimar], Walter [Samuel], el Ratón [Roberto Fabián Ayala], para los que jugamos 20 años al fútbol, fue increíble”, comentó el seleccionador, sobre cómo rompió en llanto en el campo de juego, apenas terminado el partido, al ser entrevistado. La emoción y las lágrimas también aflojaron a Messi, y Scaloni tuvo palabras para el capitán y para que los jóvenes lo tomen como espejo. “En el vestuario les hablé sobre el futuro, a los chicos del banco que lo ven a Leo y no pueden creer lo que están viendo. Es algo maravilloso: Leo podría haberse quedado con el penal errado y decir ‘ya está’, o con el 0-2, pero volvía a pedir la pelota, a intentar. Se me pone la piel de gallina. No solo él, sus compañeros lo soportaron de una manera increíble y eso forma parte de lo que es este grupo. Fue una prueba increíble, de las que te marcan. Más allá de lo que puede venir, esto marca. Los chicos que quieren jugar con esta camiseta, ven esto: cuando va todo bien y cuando la cosa empeora, siempre damos todo”. Lionel Scaloni y su cuerpo técnico ya se enfoca en el sábado, cuando en Kansas City la Argentina juegue los cuartos de final del Mundial 2026Aníbal Greco / Enviado Especial - LA NACIONMessi siempre se lleva una reflexión: por liderazgo, juego, definición... “No estoy en la cabeza de Messi, pero supongo que él juega al fútbol para esto. Es un amante de la pelota, de jugar a la pelota. Darle emoción a esta altura de su carrera es algo difícil de explicar. Nosotros siempre decimos que disfruten hasta el último momento, porque cuando no jugás más, te arrepentís de por vida de no haber disfrutado de jugar para tu país. Creo que fue un momento inolvidable, de los mejores”, dijo Scaloni, que celebró levantando y agitando los brazos el empate 2-2.De la angustia al desahogo, para Scaloni no se trató del partido en el que más sufrió. “Siempre vi que el partido estaba de nuestro lado. Uno como entrenador sufre cuando ve que no hay herramientas. Con Cabo Verde, que todo el mundo pensaba que era fácil, fue peor a nivel de que realmente nos vimos complicados. Es verdad que acá en el minuto 70 y pico íbamos 0-2, pero podíamos tener una y lo podíamos dar vuelta. Claro que hay momentos en que la táctica y la estrategia queda de lado y es todo por inercia. Cuando ves que va todo para tu lado, ves que vas a romper, decís ‘vamos, vamos, seguimos’ y los jugadores van. Después de mirar tantos videos, de analizar, hay equipos que parece que cuando les hacen un gol en el arco hay una aspiradora que te chupa la pelota, y la pelota siempre va a entrar, hasta haciéndote un gol en contra... Y en el 2-2, la sensación era de inercia positiva: no mirabas dónde estaba los rivales, era vamos y vamos. Después está bueno ver quién iba con el cinco y el ocho, pero si no tenés esto... Y yo no tuve que decir que siguiéramos, ellos se dieron cuenta que el partido estaba”, señaló Scaloni, que no se cansó de exponer que la victoria tuvo un tinte futbolístico, pero que se argumentó desde la personalidad, la templanza y el espíritu que caracteriza a sus jugadores. En su concepción, todo fluye con naturalidad. El trabajo de ocho años, el conocimiento de cada jugador... “Si no tenés a Lautaro [Martínez], al Caballo González [por Nicolás]... No le dije a Gonzalo [Montiel] que vaya de N°9 y terminó bajando la pelota para el gol de Leo... Tenemos jugadores que le decís tres o cuatro cosas y ya está. Es inútil que me ponga a decir que ganamos porque puse a Lautaro: vas perdiendo 2-0, ¿qué vas a hacer? No hay que ser [Albert] Einstein. Yo intento que el equipo fluya, ellos saben jugar, ellos son los que juegan”, explicó, quien tras el tercer gol se acercó al cuarto árbitro para confirmar la validez de la acción, después de celebrar la definición de Enzo Fernández llevándose las manos a la boca. Si una palabra debía definir la actuación era “épica” y no tiene preferencia entre Colombia o Suiza, como rival el sábado. “Colombia sabemos lo bien que está y fue complicado siempre para nosotros. Suiza tiene una tradición en los últimos mundiales u buenos jugadores”, manifestó Scaloni, que ante Egipto reforzó lo que piensa cuando su equipo va ganando o perdiendo: “El fútbol es táctica y estrategia, pero también corazón, instinto y no dar nada por perdido. Muchas veces lo escuchamos, pero hay que llevarlo a cabo”.