La directora de la Guardia Civil, Mercedes González, cerró su intervención más crítica en el Senado con un mensaje a sus subordinados. En su momento de mayor debilidad, presumió de un presunto apoyo de sus oficiales que exhibió frente a las críticas por su relación con la fontanera del PSOE, Leire Díez. Ese relato lo ha escenificado también en reuniones privadas de trabajo. Oficiales próximos a ella han invitado a otros compañeros a cerrar filas e incluso mandarle un mensaje. Fuentes del cuerpo conocedoras de estos movimientos afirman a El Confidencial que internamente se aprecia como una campaña que provoca inquietud por miedo a señalamientos. “Agradecerles el cariño infinito de estos días, sus mensajes, sus palabras de apoyo y su confianza. Su calor, su afecto, su compañía han sido sanadores. Cada una de sus palabras, de sus mensajes, de sus gestos me ha hecho sentir como nunca el privilegio de ser su directora”, dijo en el Senado antes de que parlamentarios de varios grupos reclamasen su dimisión. Mercedes González está señalada por impulsar, presuntamente a instancias de la cloaca, investigaciones internas a los agentes que trabajan en los casos de corrupción que afectan al Gobierno. Ella lo niega. Las fuentes consultadas por este periódico afirman que la sensación de los últimos días en las altas esferas del cuerpo es como si la directora general estuviera pasando lista de adhesiones. Al día siguiente de su comparecencia en el Senado del pasado martes, Mercedes González presidió en la sede de la Dirección General de la Guardia Civil la reunión del Consejo Superior del cuerpo. Es un órgano colegiado en el que ejerce como vicepresidente el Director Adjunto Operativo (DAO) de la Guardia Civil, Manuel Llamas. También asisten los cuatro tenientes generales del Cuerpo, que tienen rango de subdirector general y ocupan el empleo más alto del escalafón, y los generales de División. Fuentes oficiales del cuerpo confirman la presencia de González en esa reunión del miércoles. Es un órgano que se reúne con cierta periodicidad y su función principal, aunque no única, es de asesoramiento al Ministerio del Interior, Defensa, Secretaría de Estado de Seguridad y la propia Dirección General de la Guardia Civil. Mercedes González ya ha presidido esa reunión en otras ocasiones, pero ese día volvió a insistir en el mensaje del Senado. Exhibió apoyo y reiteró que recibe múltiples mensajes de cariño y agradeció a los generales ese respaldo, si bien las fuentes consultadas indican que no todos los presentes lo habían hecho y otros lo habían hecho al sentirse obligados. También ponen en duda que ese aliento sea tan multitudinario como asegura la directora general. TE PUEDE INTERESAR Algunos mandos han sido ‘invitados’ a manifestar su apoyo a la directora, ya sea en persona o por mensaje. Los mensajes a veces llegan en forma de WhatsApp con enlace a alguna información positiva hacia Mercedes González. Tras esa reunión posterior a su paso por el Senado, se produjo una comida en las mismas instalaciones de la Dirección General de la Guardia Civil a la que se sumaron también los generales de brigada. En ese encuentro, Mercedes González remarcó de nuevo la misma idea fuerza. Algunos de los presentes en el almuerzo apreciaron un tono exagerado en la cantidad de apoyos de los que presumió la directora. Describe escenas en las que, según dice, le paran en los pasillos para darle soporte. Añaden además las fuentes consultadas que, por lo general, cuando habla de los apoyos recogidos, usa la expresión de “casi todos”, lo que subraya esa sensación de escrutinio. Los tenientes generales de la Guardia Civil son cuatro: el DAO y el mando de Operaciones, Luis del Castillo —ambos considerados muy próximos a Mercedes González—, el mando de Personal y el mando de Apoyo. Hay nueve generales de división, que están en un escalón por debajo, y luego van 24 generales de brigada. Las sospechas en torno a la directora La directora general es un cargo de designación política; en el caso de Mercedes González, además, fue nombrada en septiembre de 2024. Ya había desempeñado ese puesto en 2023, pero lo dejó para poder ser diputada del PSOE en el Congreso. Está considerada como una mujer de la confianza de Pedro Sánchez. Cuando fue nombrada, desde distintos sectores del cuerpo se temió que su designación abundase en la politización del Instituto Armado. La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil está al frente de las principales investigaciones que han agitado la vida política desde hace más de dos años: el caso Ábalos, el caso Begoña Gómez, la causa del fiscal general del Estado, el caso del hermano del presidente del Gobierno en Badajoz y ahora el caso de las cloacas. A la camarilla que integraba Leire Díez a las órdenes de Ferraz se le acusa de maniobrar para torpedear los casos que afectan al entorno de Sánchez. Mercedez González se reunió al menos dos veces con Leire Díez después de que este periódico ya hubiese desvelado que era la fontanera de Cerdán. Según su versión, cortó la relación con ella cuando le pidió ayuda para un comandante de la Guardia Civil llamado Rubén Villalba, imputado y apartado por su relación con la trama del caso Koldo. Sin embargo, no consta que Mercedes comunicase esta cuestión en el cuerpo. Ella tampoco arrojó luz sobre este punto en el Senado. TE PUEDE INTERESAR Los servicios de Información de la Guardia Civil informaron internamente en mayo de 2025 que Leire Díez estaba inmersa en un plan para desacreditar a la UCO. Tampoco consta que la directora general informase a sus subordinados en ese momento de su relación con Leire Díez. No fue hasta que este periódico desveló la grabación de una reunión en la que la fontanera pedía datos para “matar” profesionalmente al teniente coronel Antonio Balas, el principal investigador de la UCO en los casos que afectan al Gobierno. Tras saltar a la luz este nuevo escándalo, entonces ya sí, Mercedes González admitió a su cúpula su relación con la fontanera, según sus explicaciones en el Senado. Fue en una reunión en la que Mercedes González trató de escenificar su respaldo a la Guardia Civil. Mientras tanto, en público, siguió negando haber mantenido reuniones con la investigada. En el Senado se justificó y dijo que no fueron reuniones como tal, sino encuentros para tomar café y nunca en las instalaciones del Instituto Armado. En el sumario del caso consta que se intercambiaron mensajes, pero luego se borraron en fechas coincidentes con alguna de las investigaciones internas sobre los agentes investigadores. La directora de la Guardia Civil, Mercedes González, cerró su intervención más crítica en el Senado con un mensaje a sus subordinados. En su momento de mayor debilidad, presumió de un presunto apoyo de sus oficiales que exhibió frente a las críticas por su relación con la fontanera del PSOE, Leire Díez. Ese relato lo ha escenificado también en reuniones privadas de trabajo. Oficiales próximos a ella han invitado a otros compañeros a cerrar filas e incluso mandarle un mensaje. Fuentes del cuerpo conocedoras de estos movimientos afirman a El Confidencial que internamente se aprecia como una campaña que provoca inquietud por miedo a señalamientos.