Pedro Sánchez mantiene de momento su confianza tanto en el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, como en la directora de la Guardia Civil, Mercedes González, a pesar de la enorme presión política que hay sobre ellos, con el PP pidiendo su dimisión, tras la publicación de un informe de la UCO en el que se apunta que esta última tuvo tres reuniones con Leire Díez, supuesta espía a sueldo del PSOE. La UCO sostiene que después de esas citas hubo movimientos para entorpecer las investigaciones que afectaban a la familia del presidente, y lo hace basándose en las propias comunicaciones de Leire. González, sin embargo, desmiente esa versión de Leire Díez y de la UCO y a través de un comunicado hecho público por Interior sostiene en que en esas citas -solo recuerda dos, aunque admite que pudieron ser tres- no se habló de hacer nada contra la UCO ni de su trabajo en la Guardia Civil pero en la última sí hubo un momento en que Díez entró de lleno en materia y le pidió a la directora que recuperara a un comandante, Rubén Villalba, que estaba suspendido de empleo y sueldo por su implicación en el caso Koldo. Ahí, según el comunicado, la directora “rechazó de plano” esta idea y dio por terminado el encuentro. “Tras este encuentro no vuelven a mantener” ningún otro, dice el texto. “La directora afirma que jamás ha participado en ninguna operación contra ninguna unidad de la Guardia Civil”, señala el texto. Esta última cita fue en abril de 2025.Fuentes del Ejecutivo al máximo nivel señalan que Sánchez mantiene el apoyo político porque cree a González y está convencido de que ni ella ni Marlaska hicieron absolutamente nada en contra de la UCO ni para perjudicar esas investigaciones. De hecho, cuando saltó el caso Leire, hace un año, ambos se reunieron con la cúpula del grupo de élite de investigación de la Guardia Civil y le trasladaron todo su apoyo. Estas fuentes del Gobierno señalan que la directora de la Guardia Civil, que aún no ha ofrecido ningún tipo de explicación pública -Marlaska sí hizo unas breves declaraciones en Luxemburgo defendiendo a la directora y negando cualquier irregularidad- solo recuerda dos reuniones, no tres, y en cualquier caso señala que se realizaron fuera del despacho oficial y no tuvieron ningún contenido en contra de la Guardia Civil. En la primera, explican, González, que tenía una relación con Díez a través de WhatsApp de cuando la supuesta espía trabajaba en Correos y la directora era delegada del Gobierno en Madrid, atendió a la petición de un breve encuentro en el que según estas fuentes no hubo mucho contenido político, fue más bien una reunión de tipo personal para generar un vínculo ya que Díez en ese momento estaba sin trabajo fijo y ambas hablaron de esa situación laboral sin profundizar en nada más relevante. En la segunda, ya en abril de 2025 -la UCO asegura que hubo una tercera en diciembre de 2024 que el Gobierno no tiene constatada, aunque señala que si se produjo sería en los mismos términos irrelevantes de la primera-, Díez ya estaba metida de lleno en la operación, a sueldo del PSOE, para intentar buscar informaciones negativas sobre los investigadores de los casos que afectaban a la familia del presidente. Y ahí la conversación sí derivó hacia lo que las fuentes del Gobierno definen como la “teoría de la conspiración” que explicaba Díez en la que implicaba a la UCO como parte de una campaña contra el presidente. Y ahí, siempre según esta versión oficial del Ejecutivo, llegó la petición de devolver al comandante Villalba a su puesto de trabajo y la reunión acabó de forma abrupta con el rechazo tajante y después redujo al mínimo la relación con Díez, que seguía enviándole mensajes críticos con la UCO.En cualquier caso la versión oficial ya está cambiando, porque el propio ministro había negado el pasado 28 de mayo que hubiera habido ninguna reunión entre la directora y Leire Díez. “La directora de la Guardia Civil no ha tenido ninguna reunión con ninguna persona, la que has indicado, Leire o cualquier otra, en términos de ningún tipo”, dijo.La situación política es muy delicada y además recae sobre un ministerio, el de Interior, que viene de un incendio tras otro, aunque Sánchez siempre ha mantenido la confianza en Marlaska durante sus ocho años de Gobierno -es uno de los pocos que está desde el principio-. No solo están las reuniones de la directora con Leire. También se ha conocido por el sumario que hay una guerra interna dentro de la propia Guardia Civil en la que hay dos generales que acusan al anterior director, Leonardo Marcos, de ordenarles que un informe sobre el caso por el que se está juzgando a David Sánchez, hermano del presidente del Gobierno, concluyera “que no había nada”; uno de esos altos mandos aseguró, además, que el director adjunto operativo (DAO) del instituto armado, el teniente general Manuel Llamas, le instó a “ponerse de perfil” y no ser “proactivos” en las causas “que tuvieran afectación política”.En este contexto, Grande-Marlaska mantuvo una defensa cerrada de la directora de la Guardia Civil, a la que también sigue apoyando el presidente, según fuentes de La Moncloa. “A mí me consta su actuación ejemplar y plena honestidad”, señaló Grande-Marlaska a su llegada a Luxemburgo para una reunión con los ministros de Interior de la UE. “No he conocido ninguna actuación dirigida a menoscabar el trabajo de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, y en este caso de la Guardia Civil. No lo hubiera tolerado”, apuntó.El Gobierno por tanto ha dejado de negar las reuniones, pero sí rechaza de plano la hipótesis de la UCO de que fueron encuentros para tomar decisiones contra los investigadores. De hecho el informe señala que después de esas citas se abrieron investigaciones internas por las filtraciones de algunas cuestiones bajo secreto de sumario. Díez insiste a sus interlocutores en la que directora de la Guardia Civil es alguien de su “confianza”, pero estas fuentes del Gobierno insisten en que la relación nunca fue estrecha y en cuanto quiso llevarla al terreno de la conspiración se cortó.Marlaska reivindicó que la UCO, bajo su mandato, siempre ha actuado con total libertad. “Cuando este tema ya surgió el año pasado, inmediatamente me reuní con los jefes de la UCO para manifestarles mi apoyo directo y real como ministro de Interior. Hice constar que lo único que pido, apoyando su trabajo, es neutralidad y profesionalidad”, explicó el titular de Interior. En ese encuentro, estuvo González, que, a su vez, había tenido una reunión en los mismos términos con la cúpula del cuerpo de la Guardia Civil dedicado a la investigación de los delitos económicos y de corrupción: “Me consta. [...] No puede ser de otro modo, dada la situación que se había creado y el conocimiento de la opinión pública”.Esas reuniones se habrían producido en mayo del año pasado, según Interior. Fue entonces cuando se conocieron unos audios de Leire Diez que forman parte de la investigación, en los que criticaba a quien estaba entonces al frente de la UCO, Antonio Balas.El ministro del Interior incluso ha contrapuesto su actuación con la de “otros momentos históricos de este país”. “Guardia Civil y Policía trabajan con absoluta independencia bajo las órdenes directas de los jueces y de los fiscales, como debe ser y respaldado en todo lo que corresponde por sus jefes orgánicos. Y vuelvo a decir [que no tengo] ningún conocimiento de ninguna intromisión, que no hubiera tolerado”. Marlaska, como Sánchez, mantiene el apoyo en la directora de la Guardia Civil: “soy absolutamente conocedor de lo que es la lealtad a la legalidad de la directora de la Guardia Civil. Y el respeto y respaldo al trabajo de la Guardia Civil”.