Aunque su gobierno, y el presidente Donald Trump, se esfuerzan por presentar el acuerdo como prueba de victoria, muchos iraníes de a pie afirman que la guerra no ha traído más que devastación. Durante cinco semanas de combates, los ataques aéreos estadounidenses e israelíes alcanzaron más de 13 mil objetivos militares, industriales y políticos en Irán, dañando o destruyendo miles de estructuras y causando la muerte de más de 1 mil 700 civiles, entre ellos más de 150 niños en una escuela el primer día de la guerra.

Si bien la ofensiva no logró derrocar al gobierno iraní, sí agravó la crisis económica del país, castigando a una población civil de más de 90 millones de personas que ya sufría años de penurias. La inflación ha superado el 70% y la moneda del país, el rial, se cotiza a más de 1.8 millones por dólar estadounidense, uno de los múltiples mínimos históricos registrados en los últimos años. The Washington Post entrevistó a más de una docena de iraníes, mediante mensajes de voz compartidos a través de aplicaciones de mensajería, sobre el impacto de la guerra y sus esperanzas de paz.

Las severas restricciones a internet y las preocupaciones de seguridad dificultan el contacto con personas dentro de Irán. Quienes accedieron a hablar lo hicieron con la condición de ser identificados únicamente por su nombre de pila. “Cuando me enteré de la firma del memorándum, lo primero que sentí fue alivio, aunque no alegría”, dijo Nima, de 45 años, propietaria de una pequeña papelería en Teherán. Nima afirmó que no cree que ninguna de las partes, ni su gobierno ni sus oponentes extranjeros, sean "dignas de confianza", por lo que la frágil paz podría "desmoronarse". No obstante, se mostró optimista.