Algunos sectores de la población ven con desconfianza el acuerdo con Estados Unidos y se sienten atrapados por el régimen. Otros consideran que fue una victoria para la República Islámica
El anuncio de un alto el fuego temporal entre Estados Unidos e Irán ha desencadenado una oleada de reacciones contradictorias entre los ciudadanos iraníes. Van desde la esperanza de una paz duradera hasta la indignación por la aceptación de la tregua por parte de Teherán y la preocupación por la continuidad de un sistema debilitado. Algunos ciudadanos se muestran críticos hacia el papel de Washington,...
en particular hacia su presidente, Donald Trump. Fariba, enfermera, describe el acuerdo como una “traición a las promesas”. “Esperábamos ayuda, porque este régimen ha matado a miles de personas, pero han destruido el país y nos han abandonado”, asegura Fariba, desde Irán. Tanto ella como los demás entrevistados para este reportaje han hablado con EL PAÍS a través de mensajes. Algunos de sus nombres no son reales o están incompletos para evitar represalias.
Shahin, ingeniero de telecomunicaciones, desconfía de la intervención externa. “Me alegra que los represores hayan muerto, pero somos nosotros quienes debemos salvar Irán”, dice.










