La incertidumbre atraviesa una población únicamente unida por la denuncia de su precaria situación económica
El frágil alto el fuego y la enorme incertidumbre sobre el futuro han provocado una ola de reacciones contradictorias entre la población iraní. Un sector, especialmente entre los partidarios de la República Islámica, rechaza cualquier concesión a Washington, convencido de que el control del estrecho de Ormuz otorga a Teherán una posición de fuerza. Otros muchos, en cambio, temen que insistir en el cierre de ese paso marítimo y no alcanzar un acuerdo
-19/trump-retoma-las-negociaciones-con-iran-pero-amenaza-con-destruir-todas-sus-centrales-electricas-si-no-acepta-su-plan.html" data-link-track-dtm="">pueda desencadenar nuevos ataques por parte de Estados Unidos e Israel. A todos les une, eso sí, la preocupación por la precaria situación económica.
Según los últimos datos de la oficina oficial de estadísticas, el precio de los alimentos se ha más que duplicado en el último año. Iraníes como Behnam, tornero y padre de dos hijos en Isfahán, en el centro del país, saben que la pobreza, ahora acrecentada si cabe por la guerra, no solo impide a muchas familias llegar a fin de mes sino que también es un arma en manos de Estados Unidos.






