La pérdida de figuras políticas y militares clave empuja a la República Islámica a la crisis más grave de sus casi cinco décadas. La gran duda ahora es quién toma las decisiones y qué explica la resistencia del régimen

La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán ha colocado a la República Islámica ante la crisis más grave de sus casi cinco décadas de historia, centrando todas las miradas en el enigma del núcleo decisorio de Teherán.

A tres semanas del conflicto, el país vive una paradoja inquietante: está sometido a una presión militar, económica y psicológica sin precedentes, con señales claras de desgaste en infraestructura y en la vida cotidiana. Sin embargo, pese a la pérdida de figuras políticas y militares clave, el régimen mantiene su cohesión y no se derrumba. La cuestión que surge de inmediato es quién toma realmente las decisiones en Irán y qué explica su resistencia.

Las señales de estos días de guerra ofrecen algunas pistas sobre la estructura de poder en Irán y sugieren que existe un plan previamente diseñado. Para Ata Mohamed Tabriz, experto en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales en Barcelona, la República Islámica se ha preparado durante mucho tiempo para esta guerra. “Ha descentralizado hasta cierto punto el orden defensivo, el económico y el político, adoptando una defensa tipo mosaico”, explica. Según Tabriz, el aumento de competencias locales y la existencia de planes económicos preestablecidos han permitido “una gestión relativamente unificada” en los últimos días. Sin embargo, advierte, esta cohesión podría erosionarse si persisten las presiones, especialmente ante posibles daños a la infraestructura, y nadie sabe hasta cuándo podrá mantenerse.