El escritor, crítico y académico David Treuer (Washington DC, 1970), elabora en El latido de Wounded Knee (Capitán Swing) un contrarrelato que se opone a la narración tradicional estadounidense sobre la derrota de los pueblos indígenas. Los indios y su cultura no desaparecieron, según documenta, con las masacres de finales del siglo XIX, sino que su cultura sobrevive y permea la vida estadounidense contemporánea.

Treuer también es, a la vez, hijo de dos comunidades oprimidas. Su madre era miembro de la nación indígena norteamericana Ojibwe —que hoy habita reservas en Minnesota— y su padre, un superviviente judío del holocausto nazi que huyó a EEUU. Esta doble condición le ha impulsado a observar y comparar las similitudes de los procesos de acoso y expulsión que han acompañado a los distintos proyectos coloniales de la historia, incluido el destilado contemporáneo que encarna Israel en la Palestina histórica. Sobre la historia, la demagogia en la política o la legitimidad de la violencia conversa con elDiario.es.

Habla de la historia de los nativos americanos como un proyecto vivo, y no como una cultura que muere en la década de 1890. ¿A qué se refiere?

EEUU está obsesionado con los pueblos indígenas, pero una cosa que la mayoría de la gente cree es que también hemos desaparecido, que todos estamos muertos. Es una paradoja. Estamos por todas partes en el imaginario estadounidense, pero no figuramos en la experiencia cotidiana de EEUU. Y eso que en el censo de 2020 había 10 millones de personas que se identificaban como nativos, que son más que judíos o musulmanes. Parto de la premisa de que no hemos desaparecido, de que la masacre de Wounded Knee en 1890 [en la actual Dakota del Sur] no fue el final, de que seguimos aquí. El libro plantea: ¿Qué hemos estado haciendo? ¿Cómo hemos estado viviendo? ¿Qué sentido le hemos dado a nuestras propias vidas? ¿Y cómo hemos contribuido a la vida y la historia de EEUU, más allá de ser simplemente víctimas de ambas?