OpiniónHay motivos para estar inconformes con un país que lleva siglos aprendiendo a odiarse, que ve enemigos en todas partes y no se ha curado de la guerra.ESCRITORA21.06.2026 23:01 Actualizado: 21.06.2026 23:01 Termina el tiempo de campaña y pronto empezará, una vez más, otro gobierno, y el mundo seguirá girando, y mal que bien este país también. Veremos, de nuevo, salir al presidente del palacio y desaparecerá con su familia —o lo que haya quedado de ella— en una caravana de la que también lo bajarán, cuando la cámara deje de seguirlo para poner el foco en la siguiente comitiva.Hemos visto entrar y salir a muchos presidentes, con sus “primeras damas”, y hemos criticado sus trajes, sus zapatos de estreno, sus peinados y sus cuatrienios. Nos hemos aprendido los nombres y los dramitas de sus niños, y sus intimidades conyugales, y nos hemos hecho expertos en sus fetiches: la espada de Bolívar y las mariposas amarillas de Petro, la guitarra eléctrica y el gel antibacterial de Duque, las chaquetas y los ases bajo la manga de Santos, los caballos de Uribe y las artesanías de sus hijos, y así podríamos seguir, retrospectivamente, hasta los tiempos de “Nora, los niños y yo”, o más atrás, al elefante o el apagón: depende de la edad de los lectores.Lo cierto es que todos los presidentes de Colombia se van convirtiendo, con el tiempo, en una enumeración de nombres, como en aquellos viejos textos de historia patria del colegio, desde Andrés Díaz Venero de Leyva, “el primer presidente de nuestra república”, si no me falla la memoria infantil, que construyó puentes, escuelas, carreteras... Quizás desde entonces aprendimos que no hay que creerles a los textos de historia, o, más bien, que es ingenuo creer en las obras de los presidentes de Colombia. Y, sin embargo, a largo plazo, nuestro destino se va moldeando entre sus determinaciones.Aunque no siempre hay sincronía entre los ciclos de la vida privada y los periodos de gobierno, en cuatro años pueden pasar muchas cosas: a veces más, a veces menos, y no sé si estoy sesgada por circunstancias personales, pero me parece que este “cuatrienio Petro” que culmina ha desgarrado muchas certezas y que, independientemente de las ideas políticas de cada ciudadano, marca una diferencia con el fin de otros cuatrienios. En ambos lados del espectro político, se siente una incomodidad (una indignación o una certidumbre) frente a circunstancias de inequidad que durante mucho tiempo fueron innombrables.Y si bien nunca hemos sido gente serena, después de este primer gobierno de izquierda, tenemos claro que hay motivos para no estar conformes con este país que lleva siglos aprendiendo a odiarse, que ve enemigos en todas partes y que no se ha curado de la guerra.Escribo sin saber aún el resultado electoral, pero parece claro que no habrá paz para nosotros. En una sociedad que no pudo discutir proyectos de nación, como se demostró no solo en esta campaña sin debates, sino en tantas sobremesas, tenemos que pensar, y hacernos cargo, después de tanta crispación electoral, de lo que significa una democracia sin debate. ¿Basta con repetir consignas y estribillos para gobernar en medio de la inercia de este país, que no tardará en descubrir la falsedad de las promesas de campaña, mientras la vida continúa siendo tan difícil? En este mundo de corporaciones sin dueños conocidos y de un orden mundial que mira a Latinoamérica como un territorio en disputa, hay que estar loco para creer que es posible gobernar este país ingobernable. Y, a la vez, hay que estar loco para creer que da lo mismo quién gobierne.Si los tiempos del Frente Nacional y de los dos partidos tradicionales han dado paso a estas dos fuerzas políticas que hoy compiten con beligerancia, es hora de entender que no hay solo una fuerza victoriosa y otra derrotada, sino dos modelos de nación en disputa que necesitan un espacio institucional, y un lenguaje, para reconocerse y enfrentarse.YOLANDA REYES Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. Recibe las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en tu dispositivo.SUSCRÍBETE AL DIGITALInformación confiable para ti. Suscríbete a EL TIEMPO y consulta de forma ilimitada nuestros contenidos periodísticos.
Otro cuatrienio
Hay motivos para estar inconformes con un país que lleva siglos aprendiendo a odiarse, que ve enemigos en todas partes y no se ha curado de la guerra.









