Tierra de nadieEn ning�n caso como en este ha conseguido S�nchez implicar con tanto �xito al Gobierno, su partido y la mayor�a de su electorado: se persigue a mi esposa porque se nos persigue a los socialistasBego�a G�mez, sentada entre Pedro S�nchez y Mar�a Jes�s Montero, en el Congreso Federal de Sevilla de 2024.Actualizado Lunes,
junio
02:22Audio generado con IAEl 9 de agosto de 2018 hicimos en EL MUNDO una portada inhabitual. Tras un intenso debate canicular decidimos abrir el peri�dico con un t�tulo ins�lito sobre la esposa del presidente del Gobierno: �La mujer de S�nchez ficha como ejecutiva del Instituto de Empresa�. Los reparos que se expusieron durante la discusi�n interna proced�an b�sicamente de si deb�amos situar a Bego�a G�mez, sin cargo definido pero con una posici�n institucional evidente, como protagonista pol�tica. La conclusi�n mayoritaria fue que hab�a sido ella la que se hab�a colocado en ese lugar y que lo inaudito, por sorprendente y cuestionable, era que la mujer del presidente asumiera un puesto as� a los dos meses de llegar su marido al poder. �C�mo iba a dirigir la expansi�n en �frica de una empresa siendo quien era? �Qu� dirigente o empresario no iba a reunirse con ella o facilitarle el trabajo siendo quien era? �C�mo iba a cobrar por ello?Ocho a�os despu�s, Bego�a, alcanzado el estatus de ser identificada solo por el nombre de pila, va camino del banquillo por cuatro delitos si la Audiencia Provincial de Madrid, que a�n tiene que decidir sobre los �ltimos recursos, no lo evita. El auto del juez Peinado es bueno, seguramente el mejor que ha hecho. La escandalera montada por la retirada del pasaporte no deja de ser el dedo se�alando a la luna. La decisi�n puede ser corregida y el CGPJ amaga con expedientar al juez por su valoraci�n de la escolta de la aludida, pero despu�s seguir� quedando el fondo del caso, que es el tema real. Es en los indicios delictivos que recoge el auto donde se acumulan los problemas para ella y su marido.El juez describe un �cambio radical en la trayectoria� de Bego�a tras llegar su marido al poder, explica c�mo busc� financiaci�n de empresas con �v�nculos con el Estado� y concluye que �aprovech� su proximidad al presidente para proyectar su carrera profesional�. Era recibida por mandamases de empresas que a usted no le cogen ni el tel�fono cuando se le apaga el wifi y ella escrib�a cartas de recomendaci�n en adjudicaciones p�blicas. En definitiva, y esta es la frase clave, �proyectaba simult�neamente su posici�n institucional y sus relaciones con directivos y empresas�.El auto es bueno, lo del pasaporte es el dedo que se�ala a la lunaLa teor�a de la conspiraci�n contra el Gobierno se fabric� para reaccionar al caso Bego�a. La estrategia de la ignorancia supina sobre lo que ocurr�a alrededor de Pedro S�nchez, que era la defensa habitual en otros casos, terminaba donde empezaba el cabecero del dormitorio conyugal. Uno puede alegar que no sab�a que su ministro montaba org�as o que su secretario de Organizaci�n ama�aba contratos si tiene la suficiente sonrisa ladina, pero no que desconoc�a que su mujer estaba montando un negocio.Bego�a pas� a ser una de los nuestros. La principal. En ning�n caso como en este ha conseguido S�nchez implicar con tanto �xito al Gobierno, su partido y la mayor�a de su electorado: se persigue a mi esposa porque se nos persigue a los socialistas. De aqu� viene todo lo posterior, cloaca contra jueces e investigadores incluida, y la lista de v�ctimas de la conspiraci�n cada vez es m�s amplia porque se trata de deslegitimar el caso de Bego�a para deslegitimarlos todos.Si el juicio se produce ser� el apocalipsis de la conspiraci�nS�nchez siempre intent� proteger a su tribu. A �balos lo recuper� en las listas electorales para tenerlo cerca y darle un medio de vida, y no fue expulsado hasta que fue detenido Koldo. A Cerd�n lo reeligi� como secretario de Organizaci�n entre grandes ovaciones y lo mantuvo a su lado hasta la v�spera de entrar en la c�rcel. Garc�a Ortiz era un h�roe de la acci�n de la Justicia del que no hab�a duda que ser�a absuelto hasta el d�a en que fue condenado. Con Leire D�ez la defensa es que los jueces trabajan muy r�pido, y con Zapatero se encuentran ya justificaciones hasta cuando te pillan con las esmeraldas de Zambia en la caja fuerte del despacho.Y ahora, el juicio a Bego�a. Si se produce, ser� el apocalipsis de la conspiraci�n. Su caso puede ser el menos grave, pero es el m�s simb�lico. Condiciona de forma determinante la pol�tica espa�ola, por cuanto no es posible que S�nchez convoque elecciones hasta conocer el horizonte judicial de su esposa ni que afronte el juicio fuera del poder. Y condiciona la vida institucional del pa�s, por cuanto la conspiraci�n implica que Gobierno y partido se lancen a desprestigiar pilares b�sicos del Estado de Derecho.En una reciente encuesta de Sigma Dos para EL MUNDO se preguntaba a los espa�oles su opini�n sobre la UCO, la Udef, la Fiscal�a, la Audiencia Nacional y el Ministerio del Interior. Las respuestas eran diversas, como corresponde, pero hab�a una tendencia clara: los votantes socialistas suspend�an a las cinco instituciones. El punto �ptimo de maduraci�n de la traca final del sanchismo.















