La dermatóloga Ana Molina es una defensora de que existen muchos ingredientes cotidianos que, bien usados y bajo supervisión médica, pueden contribuir al cuidado de la piel y del cabello.En una nota difundida por Trendencias, la dermatóloga sostiene que “el aceite de oliva ayuda a mejorar el crecimiento del pelo y combate la caída”, una frase que funciona como punto de partida para explicar por qué este producto, tan habitual en la cocina mediterránea, también aparece en el terreno de la salud capilar.La clave de su explicación está en los compuestos que contiene. Molina destaca que hay estudios que sugieren que los fitoestrógenos presentes en el aceite de oliva “pueden estimular el crecimiento del cabello al mejorar la circulación sanguínea en el cuero cabelludo y aumentar la proliferación de las células de los folículos pilosos”.La frase es importante porque ubica el beneficio en un plano biológico concreto: no habla solo de brillo o de cosmética superficial, sino de un posible efecto sobre el entorno donde crece el pelo.Pero la dermatóloga no se queda ahí. En la misma línea, también se remarca que el aceite de oliva “aporta mucha nutrición y brillo, y ayuda a mejorar el efecto frizz”. Es decir, su utilidad no se limitaría a la caída: también serviría para mejorar el aspecto del cabello, sobre todo cuando está seco, castigado o apagado. Además, señala que el cuero cabelludo “se beneficia igualmente”, ya que este aceite tiene “propiedades antioxidantes y protectoras”. Esa combinación de nutrición, protección y efecto cosmético es la que explica por qué Molina lo presenta como una herramienta interesante y no como un simple remedio casero heredado.Ahora bien, lo más valioso de su planteo está en los matices. Subraya que no conviene “aplicarlo a lo loco”, porque se trata de una grasa y “puede incrementar la sensación de suciedad o pesadez en cabellos muy finos o que sufran de un cuero cabelludo muy graso”.Además, recomienda usar “aceite de oliva virgen extra, sin refinar, de cosecha reciente”, aplicar “una o dos cucharadas en el cabello seco”, masajear “suavemente con los dedos” y dejarlo actuar “al menos 15 minutos”. Es decir, no lo presenta como un baño indiscriminado, sino como una práctica concreta y limitada.De esta forma, el aceite de oliva se puede sumar a la rutina de cuidado capilar como un apoyo tópico para mejorar el estado del cabello y del cuero cabelludo, pero sin reemplazar el diagnóstico médico cuando la caída es persistente o intensa.Lo que Molina deja ver es que un producto sencillo y accesible puede tener un papel real en la salud capilar siempre que se use con criterio, se adapte al tipo de pelo y no se lo convierta en una solución mágica para todos los casos.