Un cabello seco, quebradizo y sin brillo desluce incluso el rostro más cuidado. Al igual que cuidamos nuestra piel, es importante mantener el cabello sano y brillante. Las condiciones climáticas extremas —tanto el frío como el calor— tienden a resecar la fibra capilar, debilitando su estructura y provocando daños visibles: puntas abiertas, encrespamiento, pérdida de brillo o falta de volumen. Lo que muchas veces ignoramos es que ciertos hábitos cotidianos —como usar productos inadecuados, lavar con agua muy caliente o abusar de las planchas o el secador sin usar un protector térmico capilar— también contribuyen a este deterioro sin que nos demos cuenta.
En este contexto, los aceites para el pelo se han vuelto muy populares por su alta concentración y versatilidad. Pero, ¿realmente hidratan en profundidad o son un mito viral? Para aclarar todas estas dudas, en EL PAÍS Escaparate hemos entrevistado a David Ferrandiz, team manager del salón de peluquería Espacio Q. “Los aceites tienen múltiples beneficios para el cabello, entre ellos el más importante es que lo reparan desde dentro”, comenta. Además, añade que reducen el encrespamiento, aportan mucho brillo y algunos ayudan a proteger el cabello del calor.






