El diestro albacete�o Cristian P�rez, que cort� una oreja de su primer toro y dio la vuelta al ruedo en el quinto, roz� la salida a hombros por la Puerta Grande en el festejo celebrado este s�bado por la noche en Las Ventas, en el que sorte� un lote de Valdefresno de dura mansedumbre ante el que hizo un notable y meritorio esfuerzo.Despu�s de que resultara herido de mucha gravedad en este mismo ruedo el pasado 29 de marzo, cuando tambi�n derroch� entrega, P�rez fue recibido con una gran ovaci�n por el p�blico de Las Ventas, que ya no fue tan desaforado como el de San Isidro en este s�bado al que la corrida se adelant� para no coincidir con el partido de Espa�a ma�ana en el Mundial de F�tbol.Y con ese �nimo el torero de Hell�n se desquit� de aquel mal trago con una actuaci�n en la que puso absolutamente toda la entrega que le falt� a su manso y duro lote de toros de Valdefresno, el segundo de los cuales estuvo a punto de volver a derramar su sangre sobre la arena madrile�a.De hecho, Cristian P�rez estuvo a un paso de salir a hombros, una vez que le hab�a cortado la oreja al segundo de la corrida, un toro largu�simo de viga y con un extenso cuello que nunca utiliz� para descolgarlo tras los enga�os. Sin clase alguna, arrollando casi siempre en los primeros tercios, como hizo cuando derrib� al matador en un quite por saltilleras, el de Valdefrenso no se lo puso f�cil.Pero eso no le import� al manchego, que opuso una f�rrea voluntad al mal estilo del animal, que tend�a siempre a engancharle la muleta en una faena en la que acab� por rajarse en tablas. Y fue justo all� donde P�rez lo tumb� patas arriba de una gran estocada, de efecto fulminante, que por si sola ya vali� el trofeo.El quinto, grand�n y hecho cuesta arriba, tampoco dio ventajas. pues a pesar de que fue bien picado conserv� su fuerte genio en una apertura de faena en la que P�rez se vio desbordado hasta el punto de que el de Valdefrenso le prendi� en una seca voltereta que le dej� inerme sobre la arena.Al llevarle a la enfermer�a corri� por el tendido una preocupante sensaci�n, que pronto qued� despejada cuando, apenas tres minutos despu�s, el de Albacete volvi� a salir al ruedo para, ya sin chaquetilla, enfrentarse de nuevo a tan duro manso con una decisi�n y una entrega todav�a mayores, hasta llegar incluso a ligarle los pases y adornarse en las tablas donde quiso refugiarse el astado.Pero un par de pinchazos lo dejaron todo en una cari�osa vuelta al ruedo y no en el trofeo que le hubiera abierto el umbral a la calle de Alcal�.Con otro lote de mansos, el mexicano Juan Pablo S�nchez se desenvolvi� con gran suficiencia y torer�a, haciendo del buen oficio una declaraci�n de intenciones para sacar incluso m�s de lo que le ofrecieron sus toros.A su primero, un flaco remiendo de Cuto de Fornihos, le lig� con firmeza y temple dos buenas tandas de derechazos, atemperando su violencia inicial pero sin que el astado portugu�s lo acabara de agradecer, con posteriores y constantes cabezazos defensivos.Y en el mismo son se vio al de Aguascalientes ante el cuarto, un m�s terciado pero muy cornal�n ejemplar de Valdefresno que acab� doli�ndose a su constante gobierno, en una faena tesonera y por encima de las circunstancias.Por su parte, Alejandro Pe�aranda tuvo que abreviar con un tercero, alto y vareado, rajado ya desde su salida al ruedo y descompuesto cuanto tocaron a matar, s�lo que la suerte le "compens�" con un sexto de Couto de aparatosos pitones que al menos se dej� hacer y que tom� los enga�os sin gran clase pero con claridad.El joven torero manchego le lig� con asiento las primeras tandas de muletazos en un trasteo que fue perdiendo conexi�n con el tendido en la misma medida que perd�a fondo el burraco, aunque a�n le dio tiempo a Pe�aranda a dejar algunos detalles de buen corte.------------------------FICHA DEL FESTEJO:Cuatro toros de Valdefresno, voluminosos y de feas hechuras y con seriedad en las cabezas, que resultaron mansos en distinto grado y acabaron respondiendo sin raza y con notable aspereza a las muletas de los toreros. Y dos remiendos de Couto de Fornilhos, tambi�n con seriedad y sobre todo de pitones, m�s manejables aunque de medido fondo.Juan Pablo S�nchez, de verde botella y oro: media estocada trasera desprendida (silencio); estocada corta y descabello (silencio).Cristian P�rez, de pur�sima y oro: estocada (oreja); dos pinchazos y estocada (vuelta al ruedo tras aviso y leve petici�n de oreja).Alejandro Pe�aranda, de tabaco y oro: estocada honda (silencio); pinchazo, estocada trasera tendida y seis descabellos (silencio tras aviso).P�rez fue atendido en la enfermer�a de una contusi�n en el metacarpo del primer dedo de la mano izquierda y de policontusuines pendientes de estudio radiol�gico, de pron�stico leve.Entre las cuadrillas, Santiago P�rez destac� picando al quinto.Aproximadamente, un cuarto del aforo cubierto (unos 6.000 espectadores), en sesi�n de tarde noche con mucho calor y algo de viento